Las aves del terror son unas aves carnívoras que medían más de dos metros de altura y que pesaban más de ciento setenta kilos. Su cráneo era equiparable al de un caballo, y gracias a su enorme y robusto pico, y a sus potetes y letales garras, se situaron entre los mayores depredadores de su tiempo. Estas aves eran incapaces de volar, pero esta deficiencia la suplían desplazándose por la tierra a una enorme velocidad. Además, las alas las utilizaban en el combate para zarandear a sus presas.
Su origen se ha establecido en la Patagonia (Argentina) de hace quince millones de años, cuando el continente sudamericano todavía se encontraba aislado. Diez millones de años más tarde, algunas aves del terror emigrarían a América del Norte tras el surgimiento del puente de tierra panameño.