Hay momentos en la historia en los que el destino de reinos enteros parece pender de decisiones íntimas, de alianzas inesperadas o incluso de vidas que apenas llegan a comenzar. La historia de Isabel la Católica y la de Germana de Foix no son relatos aislados, sino capítulos profundamente entrelazados de un mismo proceso: el nacimiento de la España moderna.
Por un lado, encontramos a Isabel, la reina que supo construir, con inteligencia y determinación, una nueva idea de poder que transformaría Castilla y abriría las puertas a un mundo desconocido. Por otro, a Germana, una figura más silenciosa pero no menos decisiva, cuyo matrimonio con Fernando el Católico llegó a poner en jaque esa misma construcción política, abriendo la posibilidad de que la historia siguiera un rumbo completamente distinto.
Entre ambas historias se dibuja un mismo hilo conductor: la lucha por la sucesión, el equilibrio de poder en Europa y el delicado juego de alianzas que definió el paso de la Edad Media a la Edad Moderna. Dos mujeres, dos momentos, una misma encrucijada histórica en la que el destino no estaba escrito… y pudo cambiarlo todo.