Nos damos cuenta que con la ayuda de la gracia viene una transformación en nosotros, y nos impulsa a tener los mismos sentimientos que hay en el corazón de Jesús, en cuanto a los hombres y las cosas. ATRAERLOS HACIA ÉL, que es la verdadera felicidad, la paz, la armonía. Esa transformación nos va llevando a imitar sus obras, de forma que va haciéndose en nosotros poco a poco un nuevo modo de actuar, mas sencillo y natural. Tratar siempre de cumplir la voluntad de Dios, que esa es una expresión clara de amor de Dios.