Del latín absurdus, el término absurdo hace referencia a aquello que carece de sentido o que es opuesto o inverso a la razón. El concepto también se refiere a lo extraño, raro, descabellado, ilógico o insensato. En sexología hablamos del absurdo para referirnos a afirmaciones que no tienen coherencia dentro de un contexto científico, lo cual puede ser bastante común entre la población ante la falta de educación integral de la sexualidad. Es necesario aclarar que para que una pregunta sobre un tema sexual pueda ser considerada absurda no necesariamente debe contar con elementos humorísticos o ilógicos. Podemos decir que una pregunta absolutamente cuerda que tiene un trasfondo de irracionalidad puede ser considerada absurda si ésta es contradictoria o incluso ridícula, entonces no podemos tener dudas al respecto (Pérez, J., Gardey, A., 2009-2012, Torices, 2020).