¿Alguna vez has considerado lo diferentes que eran los discípulos? Sus antecedentes, personalidades, temperamentos y dones eran muy variados. Pero esto no fue una debilidad para la iglesia, fue una fortaleza. Mateo, un recaudador de impuestos, era preciso, exacto y minucioso. En contraste, Pedro a menudo hablaba rápido, y era entusiasta e impulsivo, pero también tenía cualidades naturales de liderazgo. Juan era tierno, pero también franco. Andrés era una persona amable, extremadamente consciente de su entorno y sensible a los demás. Tomás tenía la inclinación natural a cuestionar, y a menudo dudaba. Cada uno de estos discípulos, aunque tenía diferentes personalidades y dones, fue usado poderosamente por Dios para testificar por él.