Estudiar la Palabra de Dios cuidadosamente y con el método apropiado es muy importante. Pero también es importante, y quizás incluso más, que pongamos en práctica lo que aprendimos. El objetivo final de estudiar la Biblia no radica en adquirir un mayor conocimiento, por maravilloso que sea. El objetivo no es que dominemos la Palabra de Dios, sino que la Palabra de Dios nos domine a nosotros, que cambie nuestra vida y nuestra forma de pensar. Eso es lo que importa. Estar dispuestos a vivir la verdad que hemos aprendido significa estar dispuestos a someternos a esa verdad bíblica. Esta decisión a veces implica una lucha intensa, porque estamos librando una batalla sobre quién tendrá la supremacía en nuestro pensamiento y en nuestra vida. Y, al final, solo hay dos bandos para elegir.