Los escritores del Nuevo Testamento abordan la Biblia de la misma forma que Jesús. En cuestiones de doctrina, ética y cumplimiento profético, el Antiguo Testamento, para ellos, era la Palabra autoritativa de Dios. No encontramos nada, en ninguna parte, que estos hombres hayan hecho o dicho que desafíe la autoridad o la autenticidad de cualquier parte de la Biblia.