Agradécelo todo. No te quejes del llanto, celebra lo que escuchas. No lamentes el pasado, agradece el tiempo
que has vivido.
No reniegues de tu familia, alégrate de no estar solo.
El vaso siempre está medio lleno; jamás, medio vacío.
No hay cosas que olvidas, hay cosas que recuerdas.
Agradécelo todo. No es más que un asunto de enfoque.
Tú eliges ver virtudes o defectos. Premiar o castigar.
Llénate de gratitud.