Olga Tokarczuk en su discurso de aceptación del premio Nobel, el 7 de diciembre de 2019, una clase magistral sobre literatura y problemas del mundo contemporáneo.
Y todo ello bajo un gesto humano, pequeño, diminuto, pero que tiende a ser arrinconado: la ternura.
La ternura en cada individuo, la ternura en el escritor, la ternura en el narrador de cada obra, porque solo así se insufla vida a las cosas pequeñas que todos necesitamos.