Lecturas y Meditaciones

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Lecturas y Meditaciones episodes

  • Mateo 3


    Capítulo 3


    Juan el Bautista prepara el camino


    1 En esos días, Juan el Bautista llegó al desierto de Judea y comenzó a predicar. Su mensaje era el siguiente: 2 «Arrepiéntanse de sus pecados y vuelvan a Dios, porque el reino del cielo está cerca». 3 El profeta Isaías se refería a Juan cuando dijo:


    «Es una voz que clama en el desierto:

    “¡Preparen el camino para la venida del SEÑOR!

    ¡Ábranle camino!”».


    4 Juan usaba ropa tejida con pelo rústico de camello y llevaba puesto un cinturón de cuero alrededor de la cintura. Se alimentaba con langostas y miel silvestre. 5 Gente de Jerusalén, de toda Judea y de todo el valle del Jordán salía para ver y escuchar a Juan; 6 y cuando confesaban sus pecados, él las bautizaba en el río Jordán.

    7 Cuando Juan vio que muchos fariseos y saduceos venían a mirarlo bautizar, los enfrentó. «¡Camada de víboras! —exclamó—. ¿Quién les advirtió que huyeran de la ira divina que se acerca? 8 Demuestren con su forma de vivir que se han arrepentido de sus pecados y han vuelto a Dios. 9 No se digan simplemente el uno al otro: “Estamos a salvo porque somos descendientes de Abraham”. Eso no significa nada, porque les digo que Dios puede crear hijos de Abraham de estas piedras. 10 Ahora mismo el hacha del juicio de Dios está lista para cortar las raíces de los árboles. Así es, todo árbol que no produzca buenos frutos será cortado y arrojado al fuego.

    11 »Yo bautizo con agua a los que se arrepienten de sus pecados y vuelven a Dios, pero pronto viene alguien que es superior a mí, tan superior que ni siquiera soy digno de ser su esclavo y llevarle las sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. 12 Está listo para separar el trigo de la paja con su rastrillo. Luego limpiará la zona donde se trilla y juntará el trigo en su granero, pero quemará la paja en un fuego interminable».


    Bautismo de Jesús


    13 Luego Jesús fue de Galilea al río Jordán para que Juan lo bautizara, 14 pero Juan intentó convencerlo de que no lo hiciera.

    —Yo soy el que necesita que tú me bautices —dijo Juan—, entonces, ¿por qué vienes tú a mí?

    15 Pero Jesús le dijo:

    —Así debe hacerse, porque tenemos que cumplir con todo lo que Dios exige.

    Entonces Juan aceptó bautizarlo.

    16 Después del bautismo, mientras Jesús salía del agua, los cielos se abrieron y vio al Espíritu de Dios que descendía sobre él como una paloma. 17 Y una voz dijo desde el cielo: «Este es mi Hijo amado, quien me da un gran gozo».



    Nueva Traducción Viviente

    4 min
  • "Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo." (Colosenses 1:1-2)

    Meditación

    "Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo." (Colosenses 1:1-2)

    Cuando esta carta fue escrita acompañaba a Pablo el hermano Timoteo. Es bueno observar aquí la total ausencia de oficialismo en la actitud de Pablo para con Timoteo. Los dos eran miembros de una común hermandad y no había concepto alguno de una jerarquía de dignatarios eclesiásticos con pomposos títulos y con vestiduras distintivas.

    1:2 Esta carta se dirige a los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas. Aquí tenemos dos cautivadores nombres que en el NT se aplican a todos los cristianos. Santos significa que están separados para Dios del mundo, y que como resultado deberían vivir vidas santas. Fieles hermanos indica que son hijos de un mismo Padre por la fe en el Señor Jesús; son hermanos y hermanas creyentes. En otras secciones del NT los cristianos son también llamados discípulos y creyentes.

    En Cristo se refiere a su posición espiritual. Cuando fueron salvados, Dios los puso en Cristo, «aceptados en el Amado». De ahí en adelante tenían Su vida y naturaleza. Y, consiguientemente, no podrían ya más ser vistos por Dios como hijos de Adán o como hombres irregenerados, sino que los vería ahora en toda la aceptabilidad de Su propio Hijo. La expresión en Cristo comunica más de intimidad, aceptación y seguridad que ninguna mente humana pueda comprender. La situación geográfica de estos creyentes se indica en la expresión que están en Colosas. Es dudoso que jamás habríamos oído hablar de esta ciudad si no fuese porque el evangelio fue predicado allí y hubo almas salvadas.

    Pablo saluda ahora a los santos con esta cautivadora salutación: Gracia y paz sean a vosotros, de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. No hay dos palabras que puedan mejor abrazar las bendiciones del cristianismo que gracia y paz. Gracia era una expresión griega común, mientras que paz era una salutación judía común; estas palabras se empleaban al encontrarse y al despedirse. Pablo las unió y elevó su sentido y empleo. La gracia presenta a Dios descendiendo a una humanidad pecaminosa y perdida en amante y tierna compasión. La paz recapitula todo lo que resulta en la vida de una persona cuando acepta la gracia de Dios como un libre don. R. J. Little dijo: «La gracia puede significar muchas cosas, y es como un cheque en blanco. La paz forma decididamente parte de la herencia del cristiano, y no deberíamos permitir que Satanás nos prive de ella». El orden de las palabras es significativo: primero gracia, y luego paz. Si Dios no hubiese actuado primero en amor y misericordia para con nosotros, estaríamos aún en nuestros pecados. Pero por cuanto tomó la iniciativa y envió a Su Hijo a morir por nosotros, tenemos ahora paz para con Dios, paz con los hombres y la paz de Dios en nuestras almas. Y habiendo dicho todo esto, uno desespera de poder jamás llegar a definir de una manera adecuada unas palabras tan magnas como estas.

     Comentario de MacDonald, W.

    5 min
  • Meditaciones del Salmo 46

    Salmo 46

    Dios es nuestro amparo y fortaleza

    46:título Al músico principal; de los hijos de Coré. Salmo sobre Alamot. 

    1 Dios es nuestro amparo y fortaleza, 

    Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. 

    2 Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, 

    Y se traspasen los montes al corazón del mar; 

    3 Aunque bramen y se turben sus aguas, 

    Y tiemblen los montes a causa de su braveza. 

    Selah 

    4 Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, 

    El santuario de las moradas del Altísimo. 

    5 Dios está en medio de ella; no será conmovida. 

    Dios la ayudará al clarear la mañana. 

    6 Bramaron las naciones, titubearon los reinos; 

    Dio él su voz, se derritió la tierra. 

    7 Jehová de los ejércitos está con nosotros; 

    Nuestro refugio es el Dios de Jacob. 

    Selah 

    8 Venid, ved las obras de Jehová, 

    Que ha puesto asolamientos en la tierra. 

    9 Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra. 

    Que quiebra el arco, corta la lanza, 

    Y quema los carros en el fuego. 

    10 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; 

    Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. 

    11 Jehová de los ejércitos está con nosotros; 

    Nuestro refugio es el Dios de Jacob. 

    Selah 


    Dios con Nosotros


    Durante la Primera Guerra Mundial, en una comunidad de una isla al norte de Escocia, los hombres jóvenes eran llamados al servicio militar en números crecientes. Cada vez que los nuevos soldados se formaban en el muelle para subir al barco que les iba a llevar, sus parientes y amigos se congregaban en aquel lugar y cantaban:

    «Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza,

    En apuros es pronto auxilio.

    Por lo tanto, aunque la tierra sea removida, no temeremos:

    Aunque los montes se traspasen al corazón del mar;

    Aunque bramen sus aguas

    Y se turben, sí, aunque tiemblen los montes al lado del mar.

    Un río hay, cuyas corrientes alegrarán la ciudad de nuestro Dios.

    Ahí el santuario, morada del Señor, el Altísimo.

    Dios en medio de ella está; nada le conmoverá.

    El Señor le es ayudador y pronto lo probará.

    Estad quietos y conoced que yo soy Dios;

    Entre las naciones será exaltado,

    En la tierra será enaltecido.

    Nuestro Dios, quien es Jehová de los ejércitos, con nosotros todavía está:

    El Dios de Jacob es nuestro refugio, y siempre lo será».

    Del himnario escocés

    Esta escena es una de las miles en las que los santos de Dios han sido consolados por este Salmo en tiempos de gran crisis. Nadie puede saber los corazones que han sido levantados por la lectura de estas líneas majestuosas en la habitación del enfermo, la casa de luto, el sótano de persecución y las cámaras estrechas de padecimientos y tragedias. Fue este salmo que condujo a uno que antes había sido monje agustino, cansado e infeliz, a Martín Lutero, a escribir el himno famoso de la reforma: «Castillo Fuerte Es Nuestro Dios». El mensaje del Salmo es válido en toda edad y perdurable en el consuelo que

    16 min
  • Malaquías 2

    Capítulo 2

    Advertencia a los sacerdotes

    1 »Escuchen, ustedes sacerdotes, ¡este mandato es para ustedes!

    2 Escúchenme y decídan honrar mi nombre —dice el Señor de los Ejércitos Celestiales— o enviaré una maldición terrible contra ustedes. Maldeciré hasta las bendiciones que reciban. En realidad ya las he maldecido, porque ustedes no han tomado a pecho mi advertencia. 3 Castigaré a sus descendientes y a ustedes les salpicaré la cara con el estiércol de los animales que sacrifican en sus festivales y luego los arrojaré sobre el montón de estiércol. 4 Entonces por fin sabrán que fui yo quien les envió esta advertencia, para que mi pacto con los levitas continúe, dice el Señor de los Ejércitos Celestiales. 

    5 »El propósito de mi pacto con los levitas era darles vida y paz y eso fue lo que les di. De ellos se requería que me reverenciaran, y lo hicieron en gran manera y temieron mi nombre.

    6 Comunicaron al pueblo la verdad de las instrucciones que recibieron de mí. No mintieron ni estafaron; anduvieron conmigo y llevaron vidas buenas y justas e hicieron volver a muchas personas de sus vidas pecaminosas. 

    7 »Las palabras que salen de la boca de un sacerdote deberían conservar el conocimiento de Dios y la gente debería acudir a él para recibir instrucción, porque el sacerdote es el mensajero del Señor de los Ejércitos Celestiales.

    8 No obstante, ustedes, sacerdotes, han abandonado los caminos de Dios. Sus instrucciones hicieron que muchos cayeran en pecado. Corrompieron el pacto que hice con los levitas —dice el Señor de los Ejércitos Celestiales—.9 Por lo tanto, yo los he vuelto despreciables y los he humillado ante los ojos de todo el pueblo. Pues no me obedecieron sino que mostraron favoritismo en su forma de llevar a la práctica mis instrucciones». 

    Un llamado a la fidelidad

    10 ¿No somos hijos del mismo Padre? ¿No fuimos creados por el mismo Dios? Entonces, ¿por qué nos traicionamos unos a otros, violando el pacto de nuestros antepasados? 

    11 Judá ha sido infiel y se ha hecho una cosa detestable en Israel y en Jerusalén. Los hombres de Judá han contaminado el amado santuario del Señor, al casarse con mujeres que rinden culto a ídolos. 12 Que el Señor arranque de la nación de Israel hasta el último de los hombres que haya hecho esto y que aun así lleva una ofrenda al Señor de los Ejércitos Celestiales. 

    13 Esta es otra cosa que hacen: cubren el altar de Dios con lágrimas; lloran y gimen porque él no presta atención a sus ofrendas ni las acepta con agrado. 14 Claman: «¿Por qué el Señor no acepta mi adoración?». ¡Les diré por qué! Porque el Señor fue testigo de los votos que tú y tu esposa hicieron cuando eran jóvenes. Pero tú le has sido infiel, aunque ella siguió siendo tu compañera fiel, la esposa con la que hiciste tus votos matrimoniales. 

    15 ¿No te hizo uno el Señor con tu esposa? En cuerpo y espíritu ustedes son de él. ¿Y qué es lo que él quiere? De esa unión quiere hijos que vivan para Dios. Por eso, guarda tu corazón y permanece fiel a la esposa de tu juventud. 16 «¡Pues yo odio el divorcio! —dice el Señor, Dios de Israel—. Divorciarte de tu esposa es abrumarla de crueldad —dice el Señor de los Ejércitos Celestiales—. Por eso guarda tu corazón; y no le seas infiel a tu esposa». 

    17 Ustedes han cansado al Señor con sus palabras. 

    «¿Cómo lo hemos cansado?», preguntan. 

    Lo cansaron diciendo que todos los que hacen el mal son buenos a los ojos del Señor y que él se agrada de ellos. Lo han fatigado al preguntar: «¿Dónde está el Dios de justicia?». 


    Nueva Traducción Viviente

    6 min
  • Mateo 1









    Mateo



    Capítulo 1


    Antepasados de Jesús el Mesías


    1 El siguiente es un registro de los antepasados de Jesús el Mesías, descendiente de David y de Abraham:


    2 Abraham fue el padre de Isaac.

    Isaac fue el padre de Jacob.

    Jacob fue el padre de Judá y de sus hermanos.

    3 Judá fue el padre de Fares y de Zara (la madre fue Tamar).

    Fares fue el padre de Esrom.

    Esrom fue el padre de Ram.

    4 Ram fue el padre de Aminadab.

    Aminadab fue el padre de Naasón.

    Naasón fue el padre de Salmón.

    5 Salmón fue el padre de Booz (su madre fue Rahab).

    Booz fue el padre de Obed (su madre fue Rut).

    Obed fue el padre de Isaí.

    6 Isaí fue el padre del rey David.

    David fue el padre de Salomón (su madre fue Betsabé, la viuda de Urías).

    7 Salomón fue el padre de Roboam.

    Roboam fue el padre de Abías.

    Abías fue el padre de Asá.

    8 Asá fue el padre de Josafat.

    Josafat fue el padre de Yoram.

    Yoram fue el padre de Uzías.

    9 Uzías fue el padre de Jotam.

    Jotam fue el padre de Acaz.

    Acaz fue el padre de Ezequías.

    10 Ezequías fue el padre de Manasés.

    Manasés fue el padre de Amós.

    Amós fue el padre de Josías.

    11 Josías fue el padre de Joaquín y de sus hermanos (quienes nacieron en el tiempo del destierro a Babilonia).

    12 Luego del destierro a Babilonia:

    Joaquín fue el padre de Salatiel.

    Salatiel fue el padre de Zorobabel.

    13 Zorobabel fue el padre de Abiud.

    Abiud fue el padre de Eliaquim.

    Eliaquim fue el padre de Azor.

    14 Azor fue el padre de Sadoc.

    Sadoc fue el padre de Aquim.

    Aquim fue el padre de Eliud.

    15 Eliud fue el padre de Eleazar.

    Eleazar fue el padre de Matán.

    Matán fue el padre de Jacob.

    16 Jacob fue el padre de José, esposo de María.

    María dio a luz a Jesús, quien es llamado el Mesías.


    17 Todos los que aparecen en la lista abarcan catorce generaciones desde Abraham hasta David, catorce desde David hasta el destierro a Babilonia, y catorce desde el destierro a Babilonia hasta el Mesías.


    Nacimiento de Jesús el Mesías


    18 Este es el relato de cómo nació Jesús el Mesías. Su madre, María, estaba comprometida para casarse con José, pero antes de que la boda se realizara, mientras todavía era virgen, quedó embarazada mediante el poder del Espíritu Santo. 19 José, su prometido, era un hombre bueno y no quiso avergonzarla en público; por lo tanto, decidió romper el compromiso en privado.

    20 Mientras consideraba esa posibilidad, un ángel del Señor se le apareció en un sueño. «José, hijo de David —le dijo el ángel—, no tengas miedo de recibir a María por esposa, porque el niño que lleva dentro de ella fue concebido por el Espíritu Santo. 21 Y tendrá un hijo y lo llamarás Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».

    22 Todo eso sucedió para que se cumpliera el mensaje del Señor a través de su profeta:


    23 «¡Miren! ¡La virgen concebirá un niño!

    Dará a luz un hijo,

    y lo llamarán Emanuel,

    que significa “Dios está con nosotros”».


    24 Cuando José despertó, hizo como el ángel del Señor le había ordenado y recibió a María por esposa, 25 pero no tuvo relaciones sexuales con ella hasta que nació su hijo; y José le puso por nombre Jesús.



    Nueva Traducción Viviente

    5 min
  • Malaquías 4


    Capítulo 4


    El día del juicio venidero


    1 El SEÑOR de los Ejércitos Celestiales dice: «El día del juicio se acerca, ardiente como un horno. En aquel día el arrogante y el perverso serán quemados como paja. Serán consumidos, desde las raíces hasta las ramas.

    2 »Sin embargo, para ustedes que temen mi nombre, se levantará el Sol de Justicia con sanidad en sus alas. Saldrán libres, saltando de alegría como becerros sueltos en medio de los pastos. 3 El día en que yo actúe, ustedes pisotearán a los perversos como si fueran polvo debajo de sus pies, dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales.

    4 »Acuérdense de obedecer la ley de Moisés, mi servidor, todos los decretos y ordenanzas que le entregué en el monte Sinaí para todo Israel.

    5 »Miren, les envío al profeta Elías antes de que llegue el gran y terrible día del SEÑOR. 6 Sus predicaciones harán volver el corazón de los padres hacia sus hijos y el corazón de los hijos hacia sus padres. De lo contrario vendré y haré caer una maldición sobre la tierra».



    Nueva Traducción Viviente

    2 min
  • Malaquías 3


    Capítulo 3


    El día del juicio venidero


    1 «¡Miren! Yo envío a mi mensajero y él preparará el camino delante de mí. Entonces el Señor al que ustedes buscan vendrá de repente a su templo. El mensajero del pacto a quien buscan con tanto entusiasmo, sin duda vendrá», dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales.

    2 Pero ¿quién será capaz de soportar su venida? ¿Quién podrá mantenerse de pie y estar cara a cara con él cuando aparezca? Pues él será como un fuego abrasador que refina el metal o como un jabón fuerte que blanquea la ropa. 3 Se sentará como un refinador de plata y quemará la escoria. Purificará a los levitas, refinándolos como el oro y la plata, para que vuelvan a ofrecer sacrificios aceptables al SEÑOR. 4 Nuevamente el SEÑOR recibirá las ofrendas que el pueblo de Judá y Jerusalén le lleven, como lo hizo en el pasado.

    5 «En ese día, yo los pondré a juicio. Estoy ansioso por dar testimonio contra todos los hechiceros, los adúlteros y los mentirosos. Declararé en contra de los que estafan a sus empleados con sus sueldos, de los que oprimen a viudas y huérfanos o privan de justicia a los extranjeros que viven entre ustedes, porque gente que hace estas cosas no me teme, dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales.


    Un llamado al arrepentimiento


    6 »Yo soy el SEÑOR y no cambio. Por eso ustedes, descendientes de Jacob, aún no han sido destruidos. 7 Desde los días de sus antepasados, han despreciado mis decretos y los han desobedecido. Ahora, vuelvan a mí y yo volveré a ustedes, dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales.

    »Pero ustedes preguntan: “¿Cómo podemos volver cuando nunca nos fuimos?”.

    8 »¿Debería el pueblo estafar a Dios? ¡Sin embargo, ustedes me han estafado!

    »Pero ustedes preguntan: “¿Qué quieres decir? ¿Cuándo te hemos estafado?”.

    »Me han robado los diezmos y ofrendas que me corresponden. 9 Ustedes están bajo maldición porque toda la nación me ha estado estafando. 10 Traigan todos los diezmos al depósito del templo, para que haya suficiente comida en mi casa. Si lo hacen —dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales— les abriré las ventanas de los cielos. ¡Derramaré una bendición tan grande que no tendrán suficiente espacio para guardarla! ¡Inténtenlo! ¡Pónganme a prueba!

    11 »Sus cosechas serán abundantes porque las protegeré de insectos y enfermedades. Las uvas no caerán de las vides antes de madurar —dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales—. 12 Entonces todas las naciones los llamarán benditos, porque su tierra será un deleite, dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales.

    13 »Ustedes han dicho cosas terribles acerca de mí, dice el SEÑOR.

    »Sin embargo, ustedes preguntan: “¿Qué quieres decir? ¿Qué hemos dicho contra ti?”.

    14 »Ustedes han dicho: “¿De qué vale servir a Dios? ¿Qué hemos ganado con obedecer sus mandamientos o demostrarle al SEÑOR de los Ejércitos Celestiales que nos sentimos apenados por nuestros pecados? 15 De ahora en adelante llamaremos bendito al arrogante. Pues los que hacen maldad se enriquecen y los que desafían a Dios a que los castigue no sufren ningún daño”».


    Promesa de la misericordia de Dios


    16 Entonces los que temían al SEÑOR hablaron entre sí y el SEÑOR escuchó lo que dijeron. En la presencia de él, escribieron un rollo de memorias para registrar los nombres de los que temían al SEÑOR y que siempre pensaban en el honor de su nombre.

    17 «Ellos serán mi pueblo —dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales—. El día en que yo venga para juzgar, serán mi tesoro especial. Les tendré compasión así como un padre le muestra compasión a un hijo obediente.18 Entonces de nuevo podrán ver la diferencia entre los justos y los perversos, entre los que sirven a Dios y los que no lo hacen».



    Nueva...

    6 min
  • Malaquías 2


    Capítulo 2


    Advertencia a los sacerdotes


    1 »Escuchen, ustedes sacerdotes, ¡este mandato es para ustedes! 2 Escúchenme y decídan honrar mi nombre —dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales— o enviaré una maldición terrible contra ustedes. Maldeciré hasta las bendiciones que reciban. En realidad ya las he maldecido, porque ustedes no han tomado a pecho mi advertencia. 3 Castigaré a sus descendientes y a ustedes les salpicaré la cara con el estiércol de los animales que sacrifican en sus festivales y luego los arrojaré sobre el montón de estiércol. 4 Entonces por fin sabrán que fui yo quien les envió esta advertencia, para que mi pacto con los levitas continúe, dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales.

    5 »El propósito de mi pacto con los levitas era darles vida y paz y eso fue lo que les di. De ellos se requería que me reverenciaran, y lo hicieron en gran manera y temieron mi nombre. 6 Comunicaron al pueblo la verdad de las instrucciones que recibieron de mí. No mintieron ni estafaron; anduvieron conmigo y llevaron vidas buenas y justas e hicieron volver a muchas personas de sus vidas pecaminosas.

    7 »Las palabras que salen de la boca de un sacerdote deberían conservar el conocimiento de Dios y la gente debería acudir a él para recibir instrucción, porque el sacerdote es el mensajero del SEÑOR de los Ejércitos Celestiales. 8 No obstante, ustedes, sacerdotes, han abandonado los caminos de Dios. Sus instrucciones hicieron que muchos cayeran en pecado. Corrompieron el pacto que hice con los levitas —dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales—.9 Por lo tanto, yo los he vuelto despreciables y los he humillado ante los ojos de todo el pueblo. Pues no me obedecieron sino que mostraron favoritismo en su forma de llevar a la práctica mis instrucciones».


    Un llamado a la fidelidad


    10 ¿No somos hijos del mismo Padre? ¿No fuimos creados por el mismo Dios? Entonces, ¿por qué nos traicionamos unos a otros, violando el pacto de nuestros antepasados?

    11 Judá ha sido infiel y se ha hecho una cosa detestable en Israel y en Jerusalén. Los hombres de Judá han contaminado el amado santuario del SEÑOR, al casarse con mujeres que rinden culto a ídolos. 12 Que el SEÑOR arranque de la nación de Israel hasta el último de los hombres que haya hecho esto y que aun así lleva una ofrenda al SEÑOR de los Ejércitos Celestiales.

    13 Esta es otra cosa que hacen: cubren el altar de Dios con lágrimas; lloran y gimen porque él no presta atención a sus ofrendas ni las acepta con agrado. 14 Claman: «¿Por qué el SEÑOR no acepta mi adoración?». ¡Les diré por qué! Porque el SEÑOR fue testigo de los votos que tú y tu esposa hicieron cuando eran jóvenes. Pero tú le has sido infiel, aunque ella siguió siendo tu compañera fiel, la esposa con la que hiciste tus votos matrimoniales.

    15 ¿No te hizo uno el SEÑOR con tu esposa? En cuerpo y espíritu ustedes son de él. ¿Y qué es lo que él quiere? De esa unión quiere hijos que vivan para Dios. Por eso, guarda tu corazón y permanece fiel a la esposa de tu juventud. 16 «¡Pues yo odio el divorcio! —dice el SEÑOR, Dios de Israel—. Divorciarte de tu esposa es abrumarla de crueldad —dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales—. Por eso guarda tu corazón; y no le seas infiel a tu esposa».

    17 Ustedes han cansado al SEÑOR con sus palabras.

    «¿Cómo lo hemos cansado?», preguntan.

    Lo cansaron diciendo que todos los que hacen el mal son buenos a los ojos del SEÑOR y que él se agrada de ellos. Lo han fatigado al preguntar: «¿Dónde está el Dios de justicia?».



    Nueva Traducción Viviente

    5 min
  • Malaquías 1









    Malaquías



    Capítulo 1


    1 Este es el mensaje que el SEÑOR dio a Israel por medio del profeta Malaquías.


    Amor de Dios por Israel


    2 «Yo siempre los he amado», dice el SEÑOR.

    Sin embargo, ustedes replican: «¿De veras? ¿Cómo nos has amado?».

    Entonces el SEÑOR contesta: «Yo les he demostrado mi amor de la siguiente manera: amé a su antepasado Jacob, 3 pero rechacé a su hermano, Esaú, y devasté su zona montañosa. Convertí la herencia de Esaú en un desierto para chacales».

    4 Los descendientes de Esaú en Edom podrán decir: «Hemos sido destrozados, pero reconstruiremos las ruinas».

    No obstante, el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales responde: «Puede ser que intenten reconstruirlas, pero yo las derribaré de nuevo. Su país será conocido como “tierra de perversidad” y su pueblo será llamado “el pueblo con quien el SEÑOR está para siempre enojado”. 5 Cuando vean la destrucción con sus propios ojos, dirán: “¡Verdaderamente la grandeza del SEÑOR se extiende más allá de las fronteras de Israel!”».


    Sacrificios indignos


    6 El SEÑOR de los Ejércitos Celestiales dice a los sacerdotes: «Un hijo honra a su padre y un sirviente respeta a su señor. Si yo soy su padre y su señor, ¿dónde están el honor y el respeto que merezco? ¡Ustedes han tratado mi nombre con desprecio!

    »No obstante, preguntan: “¿De qué manera hemos tratado tu nombre con desprecio?”.

    7 »Mostraron su desprecio al ofrecer sacrificios contaminados sobre mi altar.

    »Entonces preguntan: “¿Cómo hemos contaminado los sacrificios?”.

    »Los contaminaron al decir que el altar del SEÑOR no merece respeto. 8 Cuando ofrecen animales ciegos como sacrificio, ¿acaso no está mal? ¿Y no está mal también ofrecer animales lisiados y enfermos? ¡Intenten dar este tipo de regalos al gobernador y vean qué contento se pone!, dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales.

    9 »¡Adelante, supliquen a Dios que sea misericordioso con ustedes! Pero cuando llevan esa clase de ofrendas a él, ¿por qué debería tratarlos bien?, pregunta el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales.

    10 »¡Cómo quisiera que alguno de ustedes cerrara las puertas del templo para que esos sacrificios despreciables no fueran ofrecidos! No estoy nada contento con ustedes —dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales— y no aceptaré sus ofrendas.11 Sin embargo, mi nombre es honrado desde la mañana hasta la noche por gente de otras naciones. En todo el mundo ofrecen incienso dulce y ofrendas puras en honor de mi nombre. Pues mi nombre es grande entre las naciones, dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales.

    12 »Ustedes, en cambio, deshonran mi nombre con sus acciones. Al traer alimentos despreciables declaran que no está mal deshonrar la mesa del Señor. 13 Ustedes dicen: “Es demasiado difícil servir al SEÑOR” y consideran un fastidio mis mandamientos —dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales—. ¡Imagínense! ¡Están presentando animales robados, lisiados y enfermos como ofrendas! ¿Debo aceptar esa clase de ofrenda de ustedes?, pregunta el SEÑOR.

    14 »Maldito sea el tramposo que promete dar un carnero selecto de su rebaño, pero después sacrifica uno defectuoso al Señor. ¡Pues yo soy un gran rey —dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales— y mi nombre es temido entre las naciones!



    Nueva Traducción Viviente

    5 min
  • Zacarías 14


    Capítulo 14


    El SEÑOR gobernará la tierra


    1 ¡Atención, viene el día del SEÑOR, cuando tus posesiones serán saqueadas frente a ti! 2 Reuniré a todas las naciones para que peleen contra Jerusalén. La ciudad será tomada, las casas saqueadas y las mujeres violadas. La mitad de la población será llevada al cautiverio y al resto la dejarán entre las ruinas de la ciudad.

    3 Luego el SEÑOR saldrá a pelear contra esas naciones, como lo hizo en tiempos pasados. 4 En aquel día sus pies estarán sobre el monte de los Olivos, al oriente de Jerusalén. Entonces el monte de los Olivos se partirá, formando un extenso valle del este al oeste. La mitad del monte se desplazará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur. 5 Ustedes huirán por ese valle, porque llegará hasta Azal. Así es, huirán como lo hicieron durante el terremoto en los días de Uzías, rey de Judá. Entonces vendrá el SEÑOR mi Dios y todos sus santos con él.

    6 En aquel día las fuentes de luz no brillarán más. 7 Sin embargo, ¡la luz del día será perpetua! Sólo el SEÑOR sabe cómo esto podría suceder. No habrá días y noches como de costumbre, porque en las horas nocturnas todavía habrá luz.

    8 En aquel día fluirán desde Jerusalén aguas que dan vida, la mitad hacia el mar Muerto y la otra mitad hacia el Mediterráneo; brotarán continuamente, tanto en el verano como en el invierno.

    9 El SEÑOR será rey sobre toda la tierra. En aquel día habrá un solo SEÑOR y únicamente su nombre será adorado.

    10 Toda la tierra desde Geba, al norte de Judá, hasta Rimón, al sur de Jerusalén, se convertirá en una inmensa llanura. Pero Jerusalén será levantada en su lugar original y estará poblada desde la Puerta de Benjamín hasta el sitio de la puerta vieja, luego hasta la Puerta de la Esquina, y desde la Torre de Hananeel hasta las prensas de vino del rey. 11 Entonces Jerusalén, por fin a salvo, se llenará de gente y nunca más será maldecida ni destruida.

    12 Luego el SEÑOR enviará una plaga sobre todas las naciones que pelearon contra Jerusalén. Sus habitantes llegarán a ser como cadáveres ambulantes, la carne se les pudrirá. Se les pudrirán los ojos en sus cuencas y la lengua en la boca. 13 En aquel día sentirán terror, agobiados por el SEÑOR con un terrible pánico. Pelearán contra sus vecinos mano a mano. 14 También Judá peleará en Jerusalén. Tomarán las riquezas de todas las naciones vecinas: grandes cantidades de oro, plata y ropa costosa. 15 Esta misma plaga atacará a caballos, mulas, camellos, asnos y demás animales de los campos enemigos.

    16 A fin de cuentas, los enemigos de Jerusalén que sobrevivan a la plaga, subirán a Jerusalén cada año para adorar al Rey, el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, y para celebrar el Festival de las Enramadas. 17 Toda nación que se niegue a ir a Jerusalén para adorar al Rey, el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, no recibirá lluvia. 18 Si el pueblo de Egipto se niega a asistir al festival, el SEÑOR lo castigará con la misma plaga que envió sobre las otras naciones que se negaron a ir. 19 Egipto y las demás naciones serán castigadas si no van para celebrar el Festival de las Enramadas.

    20 En aquel día hasta en los cascabeles del arnés de los caballos se inscribirán estas palabras: CONSAGRADO AL SEÑOR. Las ollas de cocina en el templo del SEÑOR serán tan sagradas como los tazones que se usan al lado del altar. 21 De hecho, toda olla de cocina en Jerusalén y Judá será consagrada al SEÑOR de los Ejércitos Celestiales. Todo el que venga a adorar tendrá plena libertad de usar cualquiera de estas ollas para cocinar sus sacrificios. En aquel día no habrá más comerciantes en el templo del SEÑOR de los Ejércitos Celestiales.



    Nueva Traducción Viviente

    6 min

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