Lecturas y Meditaciones

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Lecturas y Meditaciones episodes

  • "No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo; que os ha nacido hoy en la ciudad de David, un Salvador
    *Meditación*“Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la nochesobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor losrodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: No temáis; porquehe aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacidohoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.” (Lucas 2:8-11)*Señalemos el lenguaje utilizado por el ángel al anunciar el nacimiento de Cristo alos pastores*. Les dijo: “*Os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo*”.No debemos sorprendernos de estas palabras. Las tinieblas espirituales que habíancubierto la Tierra durante miles de años iban a desaparecer. El camino al perdón y a lapaz con Dios iba a ser abierto a todo el género humano. La cabeza de Satanás iba a seraplastada. Se iba a proclamar libertad a los cautivos y recuperación de la vista a losciegos. Se iba a proclamar la poderosa verdad de que Dios podía ser justo y, sin embargo,por amor a Cristo justificaría al impío. Ya no había que ver la salvación a través de tiposy figuras, sino abiertamente y cara a cara. El conocimiento de Dios ya no estaríarestringido a los judíos, sino que sería ofrecido a todo el mundo gentil. Los días delpaganismo estaban contados. Estaba a punto de ponerse la primera piedra del Reino deDios. Si esto no eran “buenas noticias”, no ha habido nunca noticias que merezcan esenombre.*Señalemos quiénes fueron los primeros que alabaron a Dios cuando nació Cristo.*Fueron los ángeles, y no los hombres: ángeles que nunca habían pecado y nonecesitaban un Salvador, ángeles que no habían caído y no requerían de un redentor nide sangre expiatoria. El primer himno en honor de Dios manifestado en carne fueentonado por “una multitud de las huestes celestiales”.Fijémonos en este hecho. Está lleno de profundas lecciones espirituales. Nosmuestra qué buenos siervos son los ángeles. Todo lo que hace su Maestro celestial lesagrada y les interesa. Nos muestra el claro conocimiento que tienen. Conocen el dolorque el pecado ha introducido en la creación. Conocen las bendiciones del Cielo y elprivilegio de una puerta abierta a él. Sobre todo, nos muestra el profundo amor y lacompasión que sienten los ángeles hacia el pobre hombre perdido. Se gozan en lagloriosa esperanza de que muchas almas se salvarán y muchos tizones seránarrebatados del fuego.Esforcémonos por tener una mentalidad más parecida a la de los ángeles. Nuestraignorancia y falta de vida espiritual aparecen de forma muy dolorosa en nuestraincapacidad de entrar en el gozo que vemos aquí y que expresaron ellos. Sin duda, siesperamos morar con ellos eternamente en el Cielo, debemos compartir algo de sussentimientos mientras estamos aquí en la Tierra. Busquemos un sentimiento másprofundo de la pecaminosidad y de la tristeza que produce el pecado, y despuéstendremos un sentimiento más profundo de gratitud por la redención.
    6 min
  • Sofonías 1









    Sofonías



    Capítulo 1


    1 El SEÑOR le dio este mensaje a Sofonías, cuando Josías, hijo de Amón, era rey de Judá. Sofonías fue hijo de Cusi, hijo de Gedalías, hijo de Amarías, hijo de Ezequías.


    Juicio venidero contra Judá


    2 «Arrasaré con todo lo que hay

    sobre la faz de la tierra —dice el SEÑOR—.

    3 Arrasaré con personas y animales por igual;

    arrasaré con las aves de los cielos y con los peces del mar.

    Reduciré a los malvados a un montón de escombros

    y borraré a la humanidad de la faz de la tierra —dice el SEÑOR—.

    4 Aplastaré a Judá y a Jerusalén con mi puño

    y destruiré todo rastro del culto a Baal.

    Acabaré con todos los sacerdotes idólatras,

    para que se borre hasta el recuerdo de ellos.

    5 Pues ellos suben a las azoteas

    y se postran ante el sol, la luna y las estrellas.

    Dicen seguir al SEÑOR,

    pero al mismo tiempo rinden culto a Moloc.

    6 Destruiré a los que antes me adoraban

    pero ahora dejaron de hacerlo.

    Ya no piden el consejo del SEÑOR,

    ni buscan mis bendiciones».


    7 Guarden silencio en presencia del SEÑOR Soberano,

    porque se acerca el imponente día del juicio del SEÑOR.

    El SEÑOR ha preparado a su pueblo para una gran matanza

    y ha seleccionado a sus verdugos.

    8 «En ese día del juicio

    —dice el SEÑOR—

    castigaré a los líderes y a los príncipes de Judá

    y a todos los que siguen costumbres paganas.

    9 Sí, castigaré a los que toman parte en cultos paganos

    y a los que llenan las casas de sus amos con violencia y engaño.


    10 »En ese día —dice el SEÑOR—

    vendrá un grito de alarma desde la Puerta del Pescado

    y el eco resonará por todo el Barrio Nuevo de la ciudad.

    Un gran estrépito se oirá desde las colinas.

    11 Giman de dolor los que viven en la zona del mercado,

    porque todos los comerciantes y negociantes serán destruidos.


    12 »Buscaré con linternas en los rincones más oscuros de Jerusalén

    para castigar a quienes descansen cómodos con sus pecados.

    Piensan que el SEÑOR no les hará nada;

    ni bueno ni malo.

    13 Por eso serán despojados de sus posesiones y

    sus casas serán saqueadas.

    Construirán nuevas casas

    pero nunca vivirán en ellas.

    Plantarán viñedos

    pero nunca beberán su vino.


    14 »Ese terrible día del SEÑOR está cerca.

    Viene de prisa,

    un día de llanto amargo,

    un día cuando aun los hombres fuertes clamarán.

    15 Será un día cuando el SEÑOR derramará su ira,

    un día de terrible aflicción y angustia,

    un día de ruina y desolación,

    un día de oscuridad y penumbra,

    un día de nubes y de negrura,

    16 un día de sonido de trompeta y gritos de batalla.

    ¡Caen las ciudades amuralladas

    y las más sólidas fortificaciones!


    17 »Por haber pecado contra el SEÑOR,

    los haré andar a tientas como el ciego.

    Su sangre será vertida en el polvo

    y sus cuerpos quedarán pudriéndose sobre la tierra».


    18 Ni su plata ni su oro los salvará

    en el día de la ira del SEÑOR.

    Pues toda la tierra será devorada

    por el fuego de su celo.

    Él dará un...

    5 min
  • Habacuc 3


    Capítulo 3


    Oración de Habacuc


    1 Esta oración fue entonada por el profeta Habacuc:


    2 «He oído todo acerca de ti, SEÑOR.

    Estoy maravillado por tus hechos asombrosos.

    En este momento de profunda necesidad,

    ayúdanos otra vez como lo hiciste en el pasado.

    Y en tu enojo,

    recuerda tu misericordia.


    3 »¡Veo a Dios cruzando el desierto de Edom,

    el Santo viene desde el monte Parán!

    Su brillante esplendor llena los cielos

    y la tierra se llena de su alabanza.

    4 Su llegada es tan radiante como la salida del sol.

    Rayos de luz salen de sus manos

    donde se esconde su imponente poder.

    5 La pestilencia marcha delante de él;

    la plaga lo sigue de cerca.

    6 Cuando él se detiene, la tierra se estremece.

    Cuando mira, las naciones tiemblan.

    Él derrumba las montañas perpetuas

    y arrasa las antiguas colinas.

    ¡Él es el Eterno!

    7 Veo al pueblo de Cusán en angustia

    y a la nación de Madián temblando de terror.


    8 »¿Estabas enojado, SEÑOR, cuando golpeaste los ríos

    y dividiste el mar?

    ¿Estabas disgustado con ellos?

    ¡No! ¡Enviabas tus carros de salvación!

    9 Blandiste tu arco

    y tu aljaba de flechas.

    Partiste la tierra con caudalosos ríos.

    10 Las montañas observaron y temblaron.

    Avanzaron las tempestuosas aguas.

    Las profundidades del mar rugieron

    levantando sus manos al SEÑOR.

    11 El sol y la luna se detuvieron en el cielo

    cuando volaron tus radiantes flechas

    y brilló tu deslumbrante lanza.


    12 »Con enojo marchaste a través de la tierra

    y con furor pisoteaste las naciones.

    13 Saliste a rescatar a tu pueblo elegido,

    a salvar a tus ungidos.

    Aplastaste las cabezas de los perversos

    y descarnaste sus huesos de pies a cabeza.

    14 Con sus propias armas

    destruiste al jefe de los que

    se lanzaron como un torbellino,

    pensando que Israel sería presa fácil.

    15 Pisoteaste el mar con tus caballos

    y las potentes aguas se amontonaron.


    16 »Al oír esto, me estremecí por dentro;

    mis labios temblaron de miedo.

    Se me doblaron las piernas, caí

    y temblé de terror.

    Esperaré en silencio el día venidero

    cuando la catástrofe golpee al pueblo invasor.

    17 Aunque las higueras no florezcan

    y no haya uvas en las vides,

    aunque se pierda la cosecha de oliva

    y los campos queden vacíos y no den fruto,

    aunque los rebaños mueran en los campos

    y los establos estén vacíos,

    18 ¡aun así me alegraré en el SEÑOR!

    ¡Me gozaré en el Dios de mi salvación!

    19 ¡El SEÑOR Soberano es mi fuerza!

    Él me da pie firme como al venado,

    capaz de pisar sobre las alturas».


    (Para el director del coro: esta oración se acompaña de instrumentos de cuerda).



    Nueva Traducción Viviente

    4 min
  • Habacuc 2


    Capítulo 2


    1 Subiré a mi torre de vigilancia

    y montaré guardia.

    Allí esperaré hasta ver qué dice el SEÑOR

    y cómo responderá a mi queja.


    Segunda respuesta del SEÑOR


    2 Entonces el SEÑOR me dijo:


    «Escribe mi respuesta con claridad en tablas,

    para que un corredor pueda llevar a otros el mensaje sin error.

    3 Esta visión es para un tiempo futuro.

    Describe el fin, y éste se cumplirá.

    Aunque parezca que se demora en llegar, espera con paciencia,

    porque sin lugar a dudas sucederá.

    No se tardará.


    4 »¡Mira a los orgullosos!

    Confían en sí mismos y sus vidas están torcidas.

    Pero el justo vivirá por su fidelidad a Dios.

    5 La riqueza es traicionera

    y los arrogantes nunca están tranquilos.

    Abren la boca tan grande como una tumba

    y como la muerte nunca están satisfechos.

    En su avaricia juntaron a muchas naciones

    y devoraron a muchos pueblos.


    6 »Pronto sus cautivos se burlarán de ellos.

    Se mofarán, diciendo:

    “¡Qué aflicción les espera, ladrones!

    ¡Ahora tendrán su merecido!

    Se hicieron ricos por medio de la extorsión,

    pero ¿cuánto tiempo puede durar esto?”.

    7 De repente tus deudores tomarán medidas.

    Se volverán en tu contra y te quitarán todo lo que tienes,

    mientras que tú te quedarás temblando e impotente.

    8 Debido a que saqueaste a muchas naciones,

    ahora todos los sobrevivientes te saquearán a ti.

    Cometiste asesinatos por toda la tierra

    y llenaste los pueblos de violencia.


    9 »¡Qué aflicción te espera a ti que construyes mansiones

    con dinero deshonesto!

    Crees que tu riqueza comprará seguridad

    y así pondrás el nido familiar fuera de peligro.

    10 Sin embargo, por causa de los asesinatos que cometiste,

    deshonraste tu nombre y te costó la vida.

    11 Hasta las piedras de los muros gritan contra ti

    y las vigas de los techos le hacen eco a la queja.


    12 »¡Qué aflicción te espera a ti que construyes ciudades

    con el dinero adquirido mediante el crimen y la corrupción!

    13 ¿No ha prometido el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales

    que las riquezas de las naciones se convertirán en cenizas?

    ¡Se esfuerzan mucho,

    pero todo es en vano!

    14 Así como las aguas llenan el mar,

    la tierra se llenará del conocimiento

    de la gloria del SEÑOR.


    15 »¡Qué aflicción te espera a ti que emborrachas a tus vecinos!

    Los obligas a beber

    para regodearte de la vergüenza de su desnudez.

    16 Sin embargo, pronto te llegará el turno de ser deshonrado.

    ¡Ven, bebe y demuestra tu desnudez!

    Bebe de la copa del juicio del SEÑOR

    y toda tu gloria se convertirá en vergüenza.

    17 Derribaste los bosques del Líbano.

    Ahora serás derribado.

    Destruiste los animales salvajes,

    ¡ahora el terror de ellos será el tuyo!

    Cometiste asesinatos por toda la tierra

    y llenaste los pueblos de violencia.


    18 »¿De qué sirve un ídolo tallado por hombres

    o una imagen fundida que te engaña?

    ¡Qué necio es confiar en algo elaborado por tus propias manos,

    un dios que ni siquiera puede hablar!

    19 ¡Qué aflicción te espera a ti que les...

    6 min
  • Habacuc 1









    Habacuc



    Capítulo 1


    1 Este es el mensaje que el profeta Habacuc recibió en una visión.


    Queja de Habacuc


    2 ¿Hasta cuándo debo pedir ayuda, oh SEÑOR?

    ¡Pero tú no escuchas!

    «¡Hay violencia por todas partes!», clamo,

    pero tú no vienes a salvar.

    3 ¿Tendré siempre que ver estas maldades?

    ¿Por qué debo mirar tanta miseria?

    Dondequiera que mire,

    veo destrucción y violencia.

    Estoy rodeado de gente

    que le encanta discutir y pelear.

    4 La ley se ha estancado

    y no hay justicia en los tribunales.

    Los perversos suman más que los justos,

    de manera que la justicia se ha corrompido.


    Respuesta del SEÑOR


    5 El SEÑOR respondió:


    «Observen las naciones;

    ¡mírenlas y asómbrense!

    Pues estoy haciendo algo en sus propios días,

    algo que no creerían

    aun si alguien les dijera.

    6 Estoy levantando a los babilonios,

    un pueblo cruel y violento.

    Marcharán por todo el mundo

    y conquistarán otras tierras.

    7 Son reconocidos por su crueldad

    y hacen lo que se les antoja.

    8 Sus caballos son más veloces que guepardos

    y más feroces que lobos al anochecer.

    Sus jinetes arremeten desde lejos.

    Como águilas, se lanzan en picada para devorar a sus presas.


    9 »Vienen sin tregua, decididos a la violencia.

    Sus multitudes avanzan como el viento del desierto,

    barriendo cautivos a su paso como si fueran arena.

    10 Se burlan de reyes y príncipes

    y menosprecian todas sus fortalezas.

    ¡Simplemente hacen rampas de tierra

    contra las murallas y las toman por asalto!

    11 Arrasan como el viento

    y desaparecen.

    Pero son profundamente culpables,

    porque hicieron de su propia fuerza un dios».


    Segunda queja de Habacuc


    12 Oh SEÑOR, mi Dios, Santo mío, tú que eres eterno,

    ¡no puede ser que estés planeando acabar con nosotros!

    Oh SEÑOR, nuestra Roca, tú has enviado a los babilonios para corregirnos

    y castigarnos por nuestros muchos pecados.

    13 Pero tú eres puro y no soportas ver la maldad.

    ¿Serás indiferente ante la traición de ellos?

    ¿Guardarás silencio mientras los perversos

    se tragan a gente más justa que ellos?


    14 ¿Somos tan sólo peces para ser capturados y matados?

    ¿Somos simples criaturas del mar que no tienen quien las guíe?

    15 ¿Tenemos que terminar ensartados en sus ganchos

    y atrapados en sus redes, mientras ellos se alegran y celebran?

    16 Entonces adorarán a sus redes

    y quemarán incienso frente a ellas.

    «¡Estas redes son los dioses

    que nos han hecho ricos!», exclamarán.

    17 ¿Permitirás que se salgan con la suya para siempre?

    ¿Tendrán siempre éxito en sus conquistas despiadadas?



    Nueva Traducción Viviente

    5 min
  • Meditando en Romanos 5:1-2: "Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios"

    Meditación

    Romanos 5:1-2

    "Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

    Por eso, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien también hemos logrado acceso por la fe a esta gracia, en la cual estamos, y nos regocijamos en la esperanza de la gloria de Dios."

    El apóstol ha alcanzado una nueva fase en la exposición de justificación por la fe. El ahora simplemente da por sentado que él mismo, y los destinatarios, han recibido y disfrutan de este maravilloso don. Es desde este hecho, tomado como punto de partida, que la exposición ahora procede.


    Los preciosos beneficios y privilegios que fluyen de la justificación son tales que deberían despertar en nosotros una anhelante diligencia para aplicárnoslos.


    En primer lugar, Pablo dice:

    a. “Por eso, habiendo sido justificados por la fe …”

    Las razones implícitas en este “por eso” se encuentran en los primeros cuatro capítulos; especialmente en 3:21–4:25.


    Luego añade:


    b. “… tenemos paz para con Dios …”

    La palabra “paz” debe interpretarse en su sentido más amplio, indicando una salvación plena y libre, una participación gozosa y sin fin, con cuerpo y alma renovados, en toda la bienaventuranza del nuevo cielo y de la nueva tierra. Esto, por supuesto, incluye una dulce comunión con el Trino Dios y con todos los redimidos. ¡Todo esto para la gloria de Dios!

    Básicamente, la paz es la reconciliación con Dios por medio de la muerte de su Hijo. Esto comprende la remoción de la ira divina que pesaba sobre el pecador, y la restauración de este último al favor divino.

    El hecho que la paz objetiva aparece aquí en primer plano no significa, sin embargo, que el goce subjetivo de esta gran bendición esté ausente de la mente de Pablo. ¿Cómo podría él pensar en la causa sin considerar el efecto, a saber, la condición de descanso y contentamiento presente en los corazones de los que saben que los pecados del pasado han sido perdonados, que los males del presente están siendo dirigidos para su bien, y que los acontecimientos futuros no pueden causarnos separación del amor de Dios? La mención de esta “paz que sobrepuja todo entendimiento” (Fil. 4:7) hace que la transición al próximo punto sea muy natural.


    Ha terminado la guerra. Han cesado las hostilidades. Por medio de la obra de Cristo, han sido quitadas todas las causas de enemistad entre nuestras almas y Dios. Hemos sido cambiados de enemigos a amigos por un milagro de la gracia.



    En tercer lugar, Pablo continúa diciendo:

    c. “… por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien hemos logrado acceso por la fe a esta gracia en la cual estamos …”

    Fue la sangre de Cristo, representando todo su sacrificio vicario, la que trajo la reconciliación, y fue su Espíritu el que trajo a los corazones de todos los verdaderos creyentes el aprecio de lo que la redención por medio de la sangre había logrado. Así que ciertamente fue por medio de la persona y obra del Salvador, apropiada por la fe, que se efectuó el acceso a este estado de gracia—esto es, el estado de justificación. Además, el acceso a este estado de gracia implica un acceso confiado al Padre (Ef. 2:8; 3:12) y a su trono de gracia (Heb. 4:16).

    Es “nuestro Señor (Dueño, Amo) Jesús (Salvador) Cristo (Ungido)” quien, habiendo pagado la deuda de su pueblo, los presenta al Padre. Es él quien no solamente “intercede” por ellos (Ro. 8:34) sino que, cosa aún más significativa, “siempre vive para interceder” por ellos (Heb. 7:25). Y si aun su intercesión por...

    7 min
  • Nahum 3


    Capítulo 3


    Juicio del SEÑOR contra Nínive


    1 ¡Qué aflicción le espera a Nínive,

    la ciudad de crímenes y mentiras!

    Está saturada de riquezas

    y nunca le faltan víctimas.

    2 ¡Oigan el chasquido de los látigos

    y el retumbo de las ruedas!

    Los cascos de los caballos retumban

    y los carros de guerra traquetean sin control.

    3 ¡Miren cómo destellan las espadas y brillan las lanzas

    cuando pasa la caballería!

    Hay muertos incontables,

    hay montones de cadáveres,

    tantos que la gente tropieza con ellos.

    4 Y todo porque Nínive

    —la ciudad hermosa e incrédula,

    la amante con encantos mortales—

    sedujo a las naciones con su belleza.

    Ella les enseñó toda su magia

    y hechizó a la gente por todas partes.


    5 «¡Yo soy tu enemigo!

    —dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales—.

    Ahora te levantaré la falda

    y mostraré tu desnudez y tu vergüenza a toda la tierra.

    6 Te cubriré con inmundicias

    y mostraré al mundo lo vil que eres.

    7 Todos los que te vean se alejarán de ti y dirán:

    “Nínive yace en ruinas.

    ¿Dónde están los que lloran por ella?”.

    ¿Lamenta alguien tu destrucción?».


    8 ¿Acaso eres mejor que la ciudad de Tebas,

    situada en el río Nilo y rodeada de agua?

    Estaba protegida a su alrededor por el río,

    con el agua por muralla.

    9 Etiopía y la tierra de Egipto

    le dieron ayuda sin límites.

    Las naciones de Fut y de Libia

    estaban entre sus aliados.

    10 Sin embargo, Tebas cayó

    y su gente fue llevada cautiva

    y sus bebés fueron estrellados

    contra las piedras de las calles hasta morir.

    Los soldados tiraban los dados para quedarse con los oficiales egipcios como sirvientes.

    Ataron con cadenas a todos sus líderes.


    11 Y tú, Nínive, también te tambalearás como un borracho;

    te esconderás por temor al ataque del enemigo.

    12 Todas tus fortalezas se derrumbarán.

    Serán devoradas como higos maduros

    que caen en la boca

    de los que sacuden los árboles.

    13 Tus tropas serán tan débiles e indefensas

    como mujeres.

    Las puertas de tu país se abrirán de par en par al enemigo,

    les prenderán fuego y se quemarán.

    14 ¡Prepárate para el sitio!

    ¡Almacena agua!

    ¡Refuerza las defensas!

    ¡Métete en los pozos para pisotear el barro

    y llenar los moldes

    y hacer ladrillos para reparar los muros!


    15 Sin embargo, el fuego te devorará;

    serás derribada a espada.

    El enemigo te consumirá como langostas;

    devorará todo lo que encuentre.

    Aunque te multipliques como una nube de langostas,

    no tendrás escapatoria.

    16 Tus comerciantes se han multiplicado

    hasta llegar a ser más numerosos que las estrellas.

    Pero son como una nube de langostas

    que despojan la tierra y alzan el vuelo.

    17 Tus guardias y tus oficiales también son como una nube de langostas

    que se amontona sobre los cercos en un día frío.

    Pero al igual que las langostas que vuelan cuando sale el sol,

    todos levantarán el vuelo y desaparecerán.


    18 Tus pastores duermen, oh rey asirio,

    tus príncipes yacen muertos en el...

    5 min
  • Nahum 2


    Capítulo 2


    Caída de Nínive


    1  Nínive, tu enemigo viene para aplastarte.

    ¡A las murallas! ¡Vigila los caminos!

    ¡Prepara tus defensas! ¡Reúne a tus fuerzas armadas!


    2 Aunque el destructor arrasó con Judá,

    el SEÑOR restaurará su honor.

    A la vid de Israel le arrancaron las ramas,

    pero él restaurará su esplendor.


    3 ¡Los escudos resplandecen rojizos a la luz del sol!

    ¡Miren los uniformes escarlatas de las valientes tropas!

    Observen a los deslumbrantes carros de guerra tomar posiciones,

    sobre ellos se agita un bosque de lanzas.

    4 Los carros de guerra corren con imprudencia por las calles

    y salvajemente por las plazas;

    destellan como antorchas

    y se mueven tan veloces como relámpagos.

    5 El rey grita a sus oficiales

    y ellos tropiezan en su apuro

    por correr hacia los muros para levantar las defensas.

    6 ¡Las compuertas del río se abrieron con violencia!

    ¡El palacio está a punto de desplomarse!

    7 Se decretó el destierro de Nínive

    y todas las sirvientas lloran su conquista.

    Gimen como palomas

    y se golpean el pecho en señal de aflicción.

    8 ¡Nínive es como un una represa agrietada

    que deja escapar a su gente!

    «¡Deténganse, deténganse!», grita alguien,

    pero nadie siquiera mira hacia atrás.

    9 ¡Roben la plata!

    ¡Saqueen el oro!

    Los tesoros de Nínive no tienen fin,

    su riqueza es incalculable.

    10 Pronto la ciudad es saqueada, queda vacía y en ruinas.

    Los corazones se derriten y tiemblan las rodillas.

    La gente queda horrorizada,

    con la cara pálida, temblando de miedo.


    11 ¿Dónde está ahora la magnífica Nínive,

    esa guarida repleta de cachorros de león?

    Era un lugar donde la gente —como leones con sus cachorros—

    caminaba libremente y sin temor.

    12 El león despedazaba carne para sus cachorros

    y estrangulaba presas para su leona.

    Llenaba la guarida de presas

    y sus cavernas con su botín.


    13 «¡Yo soy tu enemigo!

    —dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales—.

    Tus carros de guerra serán quemados;

    tus jóvenes morirán en la batalla.

    Nunca más saquearás las naciones conquistadas.

    No volverán a oírse las voces de tus orgullosos mensajeros».



    Nueva Traducción Viviente

    3 min
  • Nahum 1









    Nahúm



    Capítulo 1


    1 Este mensaje sobre Nínive vino como una visión a Nahúm, que vivía en Elcos.


    La ira del SEÑOR contra Nínive


    2 El SEÑOR es Dios celoso,

    lleno de ira y venganza.

    ¡Él toma venganza de todos los que se le oponen

    y persiste en su furia contra sus enemigos!

    3 El SEÑOR es lento para enojarse, pero su poder es grande

    y nunca deja sin castigo al culpable.

    Da muestras de su poder en el torbellino y la tormenta;

    las nubes ondulantes son el polvo bajo sus pies.

    4 Él da la orden y los océanos se secan

    y los ríos desaparecen.

    Los buenos pastizales de Basán y el Carmelo pierden su verdor,

    y los frondosos bosques del Líbano se marchitan.

    5 Ante la presencia de Dios las montañas se estremecen

    y las colinas se derriten;

    la tierra tiembla

    y sus habitantes son destruidos.

    6 ¿Quién podrá quedar en pie ante su ira feroz?

    ¿Quién podrá sobrevivir ante su furia abrasadora?

    Su furor arde como el fuego

    y ante él las montañas se desmenuzan.


    7 El SEÑOR es bueno,

    un refugio seguro cuando llegan dificultades.

    Él está cerca de los que confían en él.

    8 Pero arrasará a sus enemigos

    con una inundación arrolladora.

    Él perseguirá a sus enemigos

    en la oscuridad de la noche.


    9 ¿Por qué traman contra el SEÑOR?

    ¡Él los destruirá de un golpe;

    no necesitará golpear dos veces!

    10 Sus enemigos, enredados como espinos

    y tambaleantes como borrachos,

    serán quemados como hierba seca en el campo.

    11 ¿Quién es este perverso consejero tuyo

    que maquina el mal contra el SEÑOR?


    12 Esto es lo que dice el SEÑOR:

    «Aunque los asirios tienen muchos aliados,

    serán destruidos y desaparecerán.

    Oh pueblo mío, yo te castigué anteriormente

    pero no te volveré a castigar.

    13 Ahora romperé el yugo de esclavitud de tu cuello

    y te quitaré las cadenas de la opresión asiria».


    14 Esto es lo que dice el SEÑOR acerca de Nínive, la ciudad de los asirios:

    «No tendrás más hijos para perpetuar tu nombre.

    Destruiré todos los ídolos en los templos de tus dioses.

    ¡Estoy preparando una tumba para ti

    porque eres despreciable!».


    15 ¡Miren! ¡Viene un mensajero sobre las montañas con buenas noticias!

    Trae un mensaje de paz.

    Celebra tus festivales, oh pueblo de Judá,

    y cumple todos tus votos,

    porque tus enemigos perversos no volverán a invadir tu tierra.

    ¡Serán destruidos por completo!



    Nueva Traducción Viviente

    4 min
  • Miqueas 7


    Capítulo 7


    El sufrimiento se transforma en esperanza


    1 ¡Miserable de mí!

    Me siento como el recolector de fruta que después de cosechar

    no encuentra nada que comer.

    No encuentro ni un racimo de uvas ni uno de los primeros higos

    para saciar mi hambre.

    2 La gente que sigue a Dios ha desaparecido;

    no queda ni una persona honrada sobre la tierra.

    Son todos asesinos,

    les tienden trampas hasta a sus propios hermanos.

    3 ¡Con ambas manos son hábiles para hacer el mal!

    Tanto los funcionarios como los jueces exigen sobornos.

    La gente con influencia obtiene lo que quiere

    y juntos traman para torcer la justicia.

    4 Hasta el mejor de ellos es como una zarza;

    el más honrado es tan peligroso como un cerco de espinos.

    Pero ahora viene con prontitud el día de juicio.

    Su hora de castigo ha llegado, un tiempo de confusión.

    5 No confíen en nadie,

    ¡ni en su mejor amigo, ni siquiera en su esposa!

    6 Pues el hijo desprecia a su padre.

    La hija se rebela contra su madre.

    La nuera reta a su suegra.

    ¡Sus enemigos están dentro de su propia casa!


    7 En cuanto a mí, busco la ayuda del SEÑOR.

    Espero confiadamente que Dios me salve,

    y con seguridad mi Dios me oirá.

    8 ¡Enemigos míos, no se regodeen de mí!

    Pues aunque caiga, me levantaré otra vez.

    Aunque esté en oscuridad,

    el SEÑOR será mi luz.

    9 Seré paciente cuando el SEÑOR me castigue,

    porque he pecado contra él.

    Pero después, él tomará mi caso

    y me hará justicia por todo lo que he sufrido a manos de mis enemigos.

    El SEÑOR me llevará a la luz

    y veré su justicia.

    10 Entonces mis enemigos verán que el SEÑOR está de mi lado.

    Serán avergonzados los que se mofaban de mí diciendo:

    «Entonces, ¿dónde está el SEÑOR,

    ese Dios tuyo?».

    Con mis propios ojos veré su ruina;

    como lodo en las calles serán pisoteados.


    11 En aquel día, Israel, tus ciudades serán reconstruidas

    y tus fronteras se extenderán.

    12 Vendrá gente de muchos países y te honrará;

    desde Asiria hasta las ciudades de Egipto,

    desde Egipto hasta el río Éufrates

    y desde los mares distantes y las montañas lejanas.

    13 Sin embargo, la tierra se volverá vacía y desolada

    a causa de la perversidad de los que la habitan.


    Compasión del SEÑOR por Israel


    14 Oh SEÑOR, protege a tu pueblo con tu vara de pastor;

    guía a tu rebaño, tu posesión más preciada.

    Aunque viva solo en un matorral

    en lo alto del monte Carmelo,

    que se alimente en los fértiles pastos de Basán y Galaad

    como lo hacía en tiempos pasados.


    15 «Sí —dice el SEÑOR—,

    haré para ti grandes milagros,

    como los que hice cuando te rescaté

    de la esclavitud en Egipto».


    16 Todas las naciones del mundo quedarán maravilladas

    de lo que el SEÑOR hará por ti.

    Estarán avergonzadas

    de su escaso poder.

    Se cubrirán la boca, mudas de respeto y temor,

    sordas a todo lo que las rodea.

    17 Como serpientes que salen de sus guaridas,

    saldrán para encontrarse con el SEÑOR nuestro Dios.

    Sentirán mucho temor de él

    y temblarán de terror ante su...

    7 min

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