Jesús nos advierte contra la levadura de los fariseos: apariencia vacía de fe, fe católica hecha de eventos religiosos externos, sociales, que no influyen en nuestra vida: no tenemos una verdadera relación con Dios.
Frente a ella, está la levadura buena, del reino de los cielos, que se mezcla con tres medidas de harina y transforma toda la masa. La fe de los hijos de Dios que viven con naturalidad y Alegría y dan volumen sobrenatural a su ambiente con sus convicciones, aunque sea un ambiente en el que se va a contracorriente.