En contadas ocasiones podemos asociar a un futbolista con un club en particular, sobre todo en nuestro futbol moderno donde los jugadores entregan sus pasiones a muchos más equipos de lo que nos gustaría.
Normalmente esto sucede con jugadores nacionales, pero algunos parten muy temprano de la tierra que los vio nacer para buscar fuera de sus fronteras la gloria y el reconocimiento eternos como leyendas del buen futbol.
A lo largo de su historia, la liga mexicana les ha dado un hogar y ellos han demostrado con creces que no llegaron al país para ser uno más del montón, sino todo lo contrario, vinieron para destacar, sobresalir, ganarse el corazón de la grada y responderle a la afición con buenas actuaciones, goles y títulos, muchos títulos.
Pumas tuvo la gran fortuna de recibir a un astuto hechicero que con su gala de ardides y valentía desmesurada defendió Ciudad Universitaria durante 14 largos años, en los que ayudó con su magia para que los felinos se llevaran en múltiples ocasiones la gloria del balompié nacional.
Darío Verón nos enseñó que en el futbol actual todavía pueden existir fieles caballeros que no se quitan la armadura a pesar de que otros intenten seducirlos con el brillo del oro.
Un jugador histórico, ganador nato que con su juego aéreo, coberturas, barridas, cierres espectaculares, goles y títulos se ganó a pulso un lugar en los más importantes íconos de la UNAM y por su puesto, consagrándose como una de las más grandes Leyendas del Futbol Mexicano.