El año próximo se disputará una nueva Copa del Mundo en Qatar, si es que la pandemia y las situaciones políticas y sociales del país asiático lo permiten.
México buscará alcanzar su décimo séptima participación en el torneo de futbol más importante del planeta Tierra, probablemente la última a la que sólo acudan 32 selecciones nacionales, ya que para la de 2026 se planea contar con 48.
El Mundial es una fiesta y nuestro país siempre la ha vivido al máximo, entregando sus esperanzas renovadas cada cuatro años, aunque casi siempre acabamos tristes, decepcionados, malhumorados y con una desilusión profunda, de esas que hunden el alma.
Y es que México nunca ha conseguido un título mundial a nivel mayor y muchos expertos han sentenciado que nuestra generación morirá antes de ver a nuestro país Campeón del Mundo. Probablemente estén en lo correcto, pero nuestro amor por el deporte siempre será más grande que las infames predicciones.
Sin embargo, surge la pregunta obligada. ¿Por qué México no ha ganado un Mundial? ¿Qué nos ha limitado al cuarto partido en los últimos siete grandes torneos? ¿Cómo es que sólo hemos brillado a medias jugando en casa?
Aunque las respuestas parecen obvias y todos las expulsamos de nuestra boca a la menor provocación, en Leyendas del Futbol Mexicano nos damos a la tarea de desmenuzar la historia de la Selección Nacional, el equipo casi siempre de verde al que todos queremos ver triunfar -aunque algunos finjan lo contrario-, pero que bien poquitas ocasiones lo ha logrado.
En esta nueva serie contaremos a detalle el camino del Tricolor a lo largo de toda su historia, comenzando desde el origen y tomando como escalones todos los procesos mundialistas, incluyendo los que finalizaron con México fuera de la fiesta definitiva.
Acompáñanos a subir estas peligrosas escaleras, teniendo siempre en mente que al final de cada episodio te sentirás frustrado, desesperado, avergonzado, amargado y sin anhelos.
Bienvenido a la serie de México en Copas del Mundo.
Hoy hablamos sobre la participación inicial de México en los mundiales, asistiendo al primero de todos, en Uruguay 1930. Lamentablemente los nuestros todavía no estaban preparados para enfrentarse a las mejores escuadras del mundo, que le llevaban algunas décadas de ventaja en cuanto a experiencia y calidad se trataba.