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Una de las situaciones que más preocupan hoy día a los propietarios de negocio es el posible conflicto con las personas de su equipo. Prácticamente el 100% de los propietarios con los que he hablado durante estos últimos años me han verbalizado este miedo.
Cuando hablamos de conflictos, hablamos de distintos niveles.
Por una parte, están esos pequeños conflictos del día a día: empleados que se sienten saturados, que no se sienten escuchados o comprendidos, malentendidos, roces entre compañeros, quejas, falta de implicación...
Situaciones que si no se reconducen pueden terminar afectando al rendimiento, aumentando las incidencias y perjudicando al negocio.
Y lo que afecta a tu negocio, afecta también a tu tranquilidad, a tu paz mental, a tu salud y a tu vida personal.
Luego tenemos otro nivel de conflicto, que es el que puede llegar a tener consecuencias laborales, legales o económicas mucho más importantes.
Por ejemplo, un empleado que solicita un día libre, tú le explicas que no es posible porque otro compañero está de vacaciones y, poco después, inicia una baja médica que tú sospechas que está relacionada con ese desacuerdo.
O empleados que, ante un conflicto, comienzan a criticar a la empresa entre sus compañeros, generan mal ambiente o incluso hablan mal de la marca delante de los clientes.
Son situaciones que preocupan porque pueden ocurrir y porque su impacto para un pequeño negocio puede ser enorme.
Y aquí quiero decirte algo importante:
El miedo que sientes ante estas situaciones es legítimo. Tienes derecho a sentirlo y, es más, yo te diría que es bueno que lo sientas.
¿Por qué?
En este episodio te lo cuento.
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Reserva tu plaza para nuestro taller online gratuito los dias 10, 11 y 12 de noviembre
https://etie.es/webinar2026
¿Cómo conseguimos activar el compromiso y el desempeño de nuestro equipo sin tener que ceder, complacer o incentivar constantemente, pero sin convertirnos tampoco en ese líder autoritario que acaba siendo odiado por todos?
Este es precisamente uno de los grandes objetivos que vamos a trabajar los próximos 10, 11 y 12 de noviembre en nuestro taller gratuito de liderazgo.
Y en esta artículo hoy quiero que hoy entiendas algo importante: no necesitas cambiar tu personalidad ni tu intención como líder. Lo que necesitas es un sistema que te ayude a saber qué hacer, cómo y cuándo para conseguir los resultados que buscas con paz interior.
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Nos vemos los días 10, 11 y 12 de noviembre
Durante los tres directos de nuestro taller gratuito vamos a trabajar con una hoja de ruta para conocer los componentes de este sistema de liderazgo y entender cómo adaptarlos a tu propio negocio y equipo.
Toda la info aquí: https://etie.es/webinar2026
Una de las situaciones más comunes que vivimos quienes lideramos equipos es identificar que determinados empleados tienen patrones de conducta que se repiten y que todavía no sabemos cómo reconducir.
Por ejemplo, ese empleado que cada vez que recibe feedback se pone a la defensiva, se enfada y deja de hablar con sus compañeros.
O esa otra persona que siempre está dispuesta a colaborar, tiene una relación estupenda con todo el mundo, pero nunca llega a tiempo con sus tareas y termina retrasando el trabajo de los demás.
Seguro que, si ahora te pido que pienses en tu equipo, puedes identificar a alguna persona con un patrón de conducta que se repite y que te está generando dificultades.
Y probablemente tú también hayas empezado a adaptar tu manera de liderarla.
Quizás has dejado de darle determinado feedback para evitar que se enfade. O has decidido delegarle menos tareas porque sabes que no llegará a tiempo y prefieres repartir ese trabajo entre los demás.
Pero ¿realmente estás resolviendo el problema?
Hoy hablamos sobre cómo liderar en conductas que se repiten en las mismas presonas.
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Nuestro próximo evento online gratuito será los días 10, 11 y 12 de noviembre. Accede aquí a la info y reservar tu plaza: https://etie.es/webinar2026
Cuando decidiste emprender y crear tu propio negocio, seguramente lo hiciste porque tenías una especialidad, una profesión que conocías bien, que te gustaba y que querías desarrollar.
Quizá eras farmacéutico, médico, profesional de la hostelería, de la industria o de cualquier otro sector. Conocías tu profesión, pero al convertirte en propietario de un negocio apareció un nuevo rol para ti: el de empresario.
Y con él llegaron nuevas responsabilidades. Ya no bastaba con ser bueno en tu especialidad. Ahora necesitabas aprender a gestionar un negocio: facturación, costes, rentabilidad, estrategia comercial, atención al cliente, horarios, jornadas, organización...
Y aquí apareció una nueva realidad.
Todo aquello que habías planificado para que tu negocio funcionara —objetivos, estrategia, procesos, organización— ahora dependía también de que tu equipo fuera capaz de llevarlo a cabo.
Y aquí es donde encuentro una dificultad que se repite en muchos de los propietarios con los que trabajo: Han conseguido desarrollar sistemas para gestionar su negocio, pero no tienen la misma claridad sobre cómo liderar a las personas que forman parte de él.
Hoy hablamos de cómo hacerlo.
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Vamos a construir tu sistema de liderazgo paso a paso
Precisamente esto es lo que vamos a trabajar durante nuestro taller gratuito en directo los días 10, 11 y 12 de noviembre, a las 10:00 h (hora peninsular española).
Durante estos tres días vamos a trabajar sobre una hoja de ruta que te permitirá comprender los diferentes componentes del sistema de liderazgo y cómo empezar a implementarlos en tu negocio.
Puedes inscribirte aquí
Imagina que tienes que mantener una conversación con una persona de tu equipo y ya anticipas cómo va a reaccionar.
Quizá se ponga a la defensiva, tire balones fuera, se ofenda, se bloquee o empiece a cuestionar todo lo que le dices.
Y tú, que lo único que quieres es mantener una conversación constructiva para mejorar los resultados, empiezas a sentir preocupación, frustración o incluso enfado antes de empezar la conversación porque piensas que, por mucho que tú quieras hacer las cosas bien, la reacción de esa persona va a impedir que la conversación llegue a buen puerto.
Y aquí es donde muchas veces empieza el problema.
… Decides dejarla para más adelante, esperando encontrar un momento mejor.
…. O, cuando finalmente la mantienes, acabas justificándote, sobreexplicando, intentando convencer a la otra persona…
… o entrando en una discusión que no lleva a ninguna parte.
Y, efectivamente, la conversación termina tan mal como habías anticipado.
Por eso es tan importante aprender a sostener esas emociones y mantener conversaciones constructivas incluso cuando sabemos que van a resultar incómodas.
Porque la calidad de nuestro liderazgo no se demuestra únicamente cuando las conversaciones son fáciles, sino precisamente cuando representan un reto.
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La masterclass: Gana confianza ante conversaciones difíciles será mañana, martes 27 de octubre, a las 16:00 h (España).
Si formas parte de alguno de nuestros programas de liderazgo, esta sesión está incluida.
Y si eres miembro anual de Substack, también tienes acceso como bonus, tanto a la sesión en directo como a la grabación.
Además, durante el directo podrás plantear tus preguntas para que podamos trabajar sobre tus propias situaciones.
Si todavía no eres miembro anual, puedes unirte aquí debajo y acompañarnos mañana.
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Porque desarrollar confianza como líder no significa dejar de encontrarte con situaciones difíciles. Significa aprender a liderarlas con serenidad, seguridad y herramientas que te permitan avanzar.
¡Vamos a por ello!
Si eres propietario de un negocio o lideras un equipo, seguramente eres una persona muy resolutiva.
Quizás siempre lo has sido o quizás es una habilidad que has desarrollado precisamente por las responsabilidades que has ido asumiendo.
Y, desde luego, es una gran fortaleza.
De hecho, muchos propietarios de negocios reconocen que gracias a esa capacidad para resolver problemas han conseguido llegar hasta donde están hoy. Porque, como sabes, cuando lideras un equipo, las incidencias, los problemas, los retos y los imprevistos forman parte de tu día a día… Y ser resolutivo te ayuda a avanzar.
Pero ¿qué ocurre cuando a pesar de ser tan resolutivo te frustra o te nefada tener que estar siempre dando soluciones a un equipo del que esperabas más… más responsabilidad, más pensar, más resolver…?
muchos propietarios y líderes me dicen:
«Irene, lo que yo quiero es conseguir paz mental. Quiero tener serenidad. No quiero enfadarme tanto ni sentir tanta frustración».
La paz interior, un objetivo maravilloso y saludable. Pero ¿cómo la conseguimos en este día a día que despierta tanto enfado o frustración?
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Este martes trabajaremos de forma práctica cómo desarrollar esa serenidad en tu liderazgo
El próximo martes 27 de octubre tendremos una nueva masterclass en la que vamos a trabajar precisamente esta habilidad: cómo desarrollar la confianza y la serenidad necesarias para afrontar las conversaciones y situaciones difíciles del día a día con tu equipo.
Porque puedes ser una persona muy resolutiva, proactiva y comprometida y, aun así, sentir que te falta paz interior. Y quiero ayudarte a desarrollar las herramientas de autoliderazgo que te permitan cambiar esa experiencia.
Esta masterclass está incluida en la membresía anual de Substack, junto con el acceso a los recursos prácticos del Impact Leadership Lab, las herramientas de comunicación y autoliderazgo y nuestra comunidad.
Si todavía no eres miembro anual, estás a tiempo de unirte y participar en la sesión.
Quiero unirme
Si prefieres entrar a nuestro programa de implementación o trabajar con nosotros en consultoría 1:1 reserva aquí una sesión de valoración y hablamos ;): Reservar sesión
Más info aquí: https://etie.es
Seguimos con esta serie especial de artículos de autoliderazgo.
Hoy quiero hablarte de una parte de la gestión emocional en el liderazgo que considero fundamental: la gestión de las emociones de los demás.
Hasta ahora, en los últimos audios, te he hablado principalmente de que la importancia de ser consciente de qué emoción te acompaña a cada conversación y cómo gestionarla para comunicarte desde mayor confianza y serenidad es clave para un liderazgo saludable y eficiente.
Precisamente, el próximo martes 27 vamos a trabajar todo esto en una masterclass que realizaremos con los miembros anuales de Substack, que tienen incluido el acceso a nuestro Lab de Liderazgo como Bonus.
Pero hoy quiero hablarte de la otra parte que también vamos a trabajar en esa masterclass:
¿Qué ocurre con las emociones de la otra persona durante la conversación?¿Cómo lidio con ellas y hago que la conversación siga enfocada a un resultado constructivo?
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El 27 de octubre lo trabajaremos juntos en una masterclass práctica
El próximo martes 27 de octubre vamos a dedicar una hora a trabajar precisamente cómo gestionar nuestras emociones y acompañar las emociones de los demás durante las conversaciones difíciles.
En esta masterclass te llevarás un método que podrás utilizar paso a paso para preparar tus conversaciones y afrontarlas con mayor confianza y serenidad.
Si ya estás dentro de nuestros programas, Lab ded Liderazgo o eres miembro anual de Substack, ya tienes incluida tu invitación.
Y si todavía no estás dentro, ahora puedes acceder durante un año completo por 97 €, una oferta temporal de octubre.
Además de esta masterclass, tendrás acceso a recursos prácticos de comunicación, liderazgo por perfiles y autoliderazgo, así como a nuevas herramientas semanales para aplicar directamente en tu día a día.
Porque liderar también consiste en saber responder a esas conversaciones que tú no has elegido, pero que se presentan y necesitan ser gestionadas.
Con personas diferentes, perfiles diferentes, generaciones diferentes y situaciones que no siempre podemos anticipar.
Y cuanto mejor preparado estés para afrontarlas, mejores resultados podrás conseguir, con mayor confianza y serenidad.
Si prefieres que hablemos de cómo podemos ayudarte en nuestro programa de implementación o consultoría 1:1 reserva aquí una sesión de valoración y hablamos:
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¡Seguimos!
Arrancamos con otro episodio de esta serie especial sobre autoliderazgo y gestión emocional aplicada al liderazgo de equipos. Hoy quiero hablarte de liderar sin miedo.
Y quiero empezar contándote de dónde nace esta reflexión porque, como sabes, me inspiro mucho en el día a día con nuestros clientes. Creo que no hay nada mejor que hablar de la realidad que viven los propietarios de negocios y mandos intermedios con los que trabajamos. Personas que seguramente se encuentran con situaciones muy similares a las tuyas.
Una reflexión que nació en nuestro primer evento presencial
El viernes pasado celebramos nuestro primer evento presencial en Madrid que fue una experiencia fabulosay que repetiremos ;)
Durante la jornada trabajamos siguiendo la misma línea que utilizamos en nuestros programas: desde el autoliderazgo, pasando por el conocimiento de los perfiles de comportamiento, hasta llegar a la comunicación.
En uno de los ejercicios, una compañera compartió su propósito: «Yo me propongo, a partir de ahora, liderar sin miedo». Y después añadió que quiere ser capaz de establecer límites, mantener las conversaciones necesarias y ganar credibilidad como líder, mejorando también la convivencia y el entorno de trabajo.
Pero yo me quedé con aquellas palabras: liderar sin miedo. Cuando terminó, le dije:
«Tengo que volver a esta frase, porque liderar sin miedo no puede ser un objetivo. No va a ser posible».
Entonces invité al resto de los participantes a reflexionar:
¿Por qué podríamos cambiar esta frase? ¿Qué le recomendaríais a vuestra compañera?
Surgieron muchas ideas, pero hubo una que se repitió bastante y que me gustó especialmente:
Liderar con confianza.
Y esta es precisamente la reflexión que quiero compartir hoy contigo.
¿Por qué liderar sin miedo no puede ser un objetivo pero sí debe serlo liderar con confianza a pesar del reto que supone liderar?
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La semana que viene arrancamos con nuestra nueva membresia Lab de liderazgo de Impacto y lo hacemos con:
📅El lunes liberaremos un vídeo de mentalidad en el que empezaremos a trabajar nuestros enfoques para desarrollar un liderazgo eficiente, orientado a la mejora continua.
📅Y el martes 27 de octubre tendremos nuestra masterclass en directo: «Cómo ganar confianza ante conversaciones difíciles con tu equipo».
Vamos a trabajar con herramientas prácticas para aprender a identificar qué sentimos antes de una conversación que nos preocupa, nos pone nerviosos o nos enfada, comprender qué nos está indicando esa emoción y prepararnos para darle una salida constructiva.
Para que puedas llegar a esa conversación con mayor confianza y serenidad y conseguir que, a pesar de la dificultad, tu comunicación contribuya a construir autonomía, compromiso, desempeño y mejores resultados.
Si todavía no formas parte del Lab de Liderazgo de Impacto, puedes acceder aquí: https://etie.es/labliderazgo
¡Nos vemos dentro!
Si quieres que hablemos de cómo podemos ayudarte en nuestr programa de implementación o consultoría 1:1 reserva aquí una sesión de valoración y hablamos:
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Hoy quiero hablarte de una idea que, siendo una realidad, quizá no te guste mucho escuchar: tú no tienes que liderar intentando gustar a nadie.
Sé que somos muchos los que queremos tener un equipo motivado, un entorno laboral saludable y unas relaciones profesionales sanas y constructivas.
Y precisamente por eso nos esforzamos en escuchar, en tener en cuenta las diferentes opiniones, en buscar acuerdos y en tomar decisiones que generen el mayor bienestar posible.
Pero fíjate qué ocurre muchas veces.
Por más que te esfuerzas en tomar una decisión con la que todos estén de acuerdo, organizar una reunión que todos consideren útil o establecer unos horarios que encajen con las necesidades del equipo, siempre hay alguien a quien no le gusta.
Alguien que se compara con otro compañero, que considera que debería haberse hecho de otra manera o que, sencillamente, habría preferido otra decisión.
Y ahí es donde puede empezar tu conflicto interno y tu falta real de liderazgo eficiente.
Hoy hablamos de esta realidad en el podcast.
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Recuerda, Ahora, al unirte como miembro anual recibes como bonus el acceso al Laboratorio de Liderazgo de Impacto durante todo tu año de membresía.
Además, el próximo martes 27 de octubre tendremos una masterclass en directo:
Cómo ganar confianza ante conversaciones difíciles con tu equipo.
Trabajaremos una técnica práctica de autoliderazgo para gestionar tus emociones y afrontar esas conversaciones con mayor confianza y serenidad.
No cuando todo va bien, que ahí es fácil, sino precisamente en esos momentos que más estrés pueden generarte y en los que más te juegas el bienestar, los resultados y el entorno saludable que quieres construir con tu equipo.
👉 Hazte miembro anual y accede al Laboratorio de Liderazgo de Impacto y a la masterclass
Te espero dentro del Laboratorio. ¡Vamos a por ello!
En el episodio anterior compartía contigo cinco lecciones que he aprendido a lo largo de más de 15 años liderando equipos y que me han ayudado a conseguir algo que valoro muchísimo: paz mental.
Las cinco tenían algo en común: la comunicación.
Esa comunicación del día a día que nos permite alcanzar acuerdos, activar el compromiso y la proactividad de los empleados, mejorar las relaciones profesionales y crear una cultura de colaboración y entendimiento.
Y todo ello sin pretender que desaparezcan los problemas, los malentendidos, las diferencias de opinión o los conflictos. Porque forman parte de la realidad de cualquier equipo.
Sin embargo, hoy quiero hablarte de algo que considero que cuando se habla de comunicaión no se puede obviar, al menos si queremos que sea eficiente y real....
¿Qué ocurre emocionalmente dentro de ti mientras intentas liderar todas esas situaciones?
Porque puedes aprender técnicas de comunicación, desarrollar tu capacidad para gestionar personas y conseguir que los demás te perciban como un líder respetuoso y profesional. Y, aun así, terminar tu jornada con una carga emocional que te llevas a casa.
A mí me ocurrió.
Cuando pasé del laboratorio a liderar personas, descubrí una dificultad que no esperaba
Antes de liderar equipos trabajaba en el laboratorio.
Me encantaba la parte técnica, racional y analítica de mi trabajo: analizar datos, identificar variables, mejorar procesos, optimizar resultados... Me desenvolvía muy bien en ese entorno. Cuando surgía un problema, podía analizarlo, buscar sus causas, plantear soluciones y comprobar resultados. Y aunque no todos los días eran perfectos, normalmente terminaba mi jornada satisfecha y tranquila.
Pero cuando empecé a liderar equipos, apareció una variable nueva que no sabía gestionar tan bien: las emociones. Las de los demás y, especialmente, las mías.
De repente, ya no bastaba con presentar datos, razonar decisiones y alcanzar acuerdos desde la lógica. También había opiniones, críticas, juicios, diferencias de criterio, actitudes difíciles y personas que reaccionaban de maneras que no siempre comprendía.
Recuerdo reuniones en las que alguien cuestionaba una decisión que había tomado delante de otros compañeros.
Situaciones en las que una persona aprovechaba la ausencia de otra para criticarla.
Conversaciones en las que intentaba explicar algo con toda la lógica del mundo y, sin embargo, la otra persona seguía reaccionando de una manera que me resultaba frustrante.
Y empecé a descubrir emociones que hasta entonces no habían tenido tanto protagonismo en mi vida profesional. Enfado. Frustración. Preocupación. Inseguridad.
También aparecieron comportamientos que probablemente reconocerás: anticipar conversaciones difíciles, dar demasiadas explicaciones, evitar determinadas situaciones o sentir que algunas personas eran mucho más fáciles de liderar que otras.
Mi problema no era que perdiera las formas o que tratara mal a los demás. Por mi propio perfil de comportamiento, con un componente Estable bastante marcado, siempre he tenido tendencia a contener mis emociones y mantener una actitud serena hacia fuera. Intentaba escuchar, explicar mis decisiones, buscar acuerdos y actuar con respeto.
Pero eso no significaba que me sintiera serena por dentro.
Muchas veces estaba conteniendo una gran cantidad de estrés, frustración o preocupación.
Y después me lo llevaba a casa.
Y aquello empezó a quitarme parte del disfrute de un trabajo que realmente me apasionaba. Me gustaba lo que hacía, pero había situaciones que me hacían sufrirlo.
Y yo quería recuperar mi paz mental.
No necesitaba cambiar la realidad del liderazgo. Necesitaba aprender a relacionarme con ella de otra manera
Evidentemente, necesitaba desarrollar mis competencias de liderazgo.
Aprender técnicas de comunicación asertiva, comprender los diferentes perfiles de comportamiento y saber cómo adaptar mi comunicación a cada persona fue un antes y un después.
Pero seguía faltándome algo.
No quería únicamente aprender a gestionar mejor las reacciones de los demás. Quería aprender a gestionar lo que esas reacciones provocaban dentro de mí. Porque la realidad de liderar personas no iba a cambiar. Siempre existirían diferencias de opinión, problemas de actitud, decisiones difíciles, incumplimientos o conversaciones incómodas. Lo que sí podía cambiar era mi capacidad para afrontar esas situaciones sin perder mi bienestar emocional.
Y ahí descubrí lo que se convirtió en una de mis grandes pasiones: la inteligencia emocional aplicada al liderazgo.
Comencé leyendo libros, asistiendo a charlas y realizando pequeñas formaciones. Después profundicé mucho más, hasta especializarme en inteligencia emocional. Y tengo que decirte que me enamoré literalmente de esta disciplina. Sobre todo porque descubrí que no era algo abstracto, teórico o basado en frases motivacionales.
Existían herramientas prácticas que podía aprender, aplicar y utilizar para comprender mis emociones, gestionar mis reacciones y desarrollar serenidad ante situaciones difíciles.
Y eso fue exactamente lo que empecé a hacer.
El puente que falta entre el desarrollo personal y la gestión de equipos
Cuando hablamos de liderazgo, solemos encontrar dos grandes áreas de trabajo.
Por un lado, el desarrollo personal: conocerte mejor, identificar tus fortalezas, reconocer tus áreas de mejora, trabajar tus creencias o desarrollar tu mentalidad.
Por otro, la gestión de equipos: aprender a delegar, comunicarte con asertividad, dar feedback, establecer límites, motivar a las personas o gestionar conflictos.
Pero entre ambas existe un puente que, desde mi experiencia, no siempre recibe la atención que merece: Cómo te relacionas tú con tus propias emociones mientras estás liderando a los demás.
Porque esas emociones influyen en tu comunicación, en tus decisiones, en tu manera de afrontar los conflictos y, por supuesto, en tu bienestar.
Piensa en algunas situaciones habituales:
* Necesitas decir que no a una petición, pero te preocupa que la otra persona se enfade.
* Tienes que dar feedback a alguien que suele ponerse a la defensiva y llevas días posponiendo la conversación.
* Un empleado cuestiona una decisión y sientes un enfado que te cuesta gestionar.
* Has tenido una reunión complicada y sigues repasando mentalmente lo que dijiste y cómo reaccionaron los demás.
* Sabes que necesitas establecer un límite, pero te preocupa deteriorar la relación profesional.
Puedes conocer perfectamente las técnicas de comunicación que deberías utilizar en cada caso. Sin embargo, si no sabes gestionar lo que estás sintiendo, es posible que termines evitando la conversación, justificándote demasiado, reaccionando desde el enfado o dedicando una cantidad enorme de energía a anticipar lo que podría ocurrir.
Por eso considero que el autoliderazgo no es un complemento del liderazgo. Es una de sus bases.
Una conversación difícil comienza antes de sentarte frente a la otra persona
Esta es una de las aplicaciones más prácticas del autoliderazgo.
Cuando tienes por delante una conversación que te genera preocupación, enfado o inseguridad, la preparación no debería limitarse a pensar qué vas a decir.
» También necesitas prepararte emocionalmente.
» Reconocer qué estás sintiendo.
» Identificar qué pensamientos están alimentando esa emoción.
» Comprender qué es lo que realmente te preocupa.
» Y utilizar tus herramientas de autoliderazgo para desarrollar un enfoque mental que te aporte realismo y, al mismo tiempo, serenidad.
Auto liderazgo no se trata de convencerte de que todo va a salir bien. Ni de imaginar que la otra persona va a reaccionar como tú deseas. Se trata de aceptar que puede haber desacuerdos, incomodidad o incluso enfado, y que aun así puedes afrontar esa conversación con confianza, respeto y profesionalidad.
Desde ahí, tu comunicación cambia. Escuchas con mayor apertura. Te resulta más fácil expresar lo que necesitas. Puedes establecer límites sin sentir que tienes que justificarte constantemente. Y eres más capaz de mantener el foco en el objetivo de la conversación, en l…
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