La resurrección, no es sólo una noticia sin consecuencias, ella pone en crisis nuestro modo de pensar, ser y actuar. Por ello Pedro y Juan serán tomados como peligrosos y encarcelados, y será la ocasión para testimoniar la fe en Aquel, que murió, pero resucitó y que da sentido de la historia. El relato del evangelio de Juan es hermoso y nos presenta al resucitado presente en medio de la Iglesia, actuando en y a través de ella, comprendiéndola a continuar su obra en el mundo. ¡Señor, Tú el Resucitado, ¡haznos instrumentos de tu salvación!