Santiago sigue interpelándonos sobre nuestra fe, lo que debe ser parte de la vivencia de la misma, y nos propone como criterio de autenticidad, el servicio a los pobres y rechazados de la sociedad, sino apenas tendremos "nuestra fe", a nuestra medida y consumo. El evangelio nos lanza la pregunta fundamental la cual debe ser siempre renovada y actualizada, para no tomar distancia de verdadera persona de Jesús, y es una respuesta a ser dada en comunidad, desde nuestra realidad limitada. ¡Señor Jesús, desinstálanos siempre!