La carta de Santiago, nuevamente pone a prueba nuestra manera de vivir la fe, la cual, si es verdadera, no nos dejará tranquilos frente a las injusticias, la pobreza, el racismo y toda clase de discriminación, sólo así podemos verificar su autenticidad. El evangelio nos lanza al futuro, asumiendo nuestro presente como espacio de entrega y donación de sí mismos, no hay otra manera de vivirla fe en Cristo Jesús, que no sea superar toda visión de ésta como una religión más, para ello debemos abrirnos al Reino definitivo de Dios. ¡Maestro, purifica nuestra fe en Ti!