El profeta Ezequiel, desde la tradición ventero testamentaría, nos hace un llamado a la conversión, y que siempre estemos atentos en ese camino penitencial, siempre vigente, por nuestra condición humana frágil, necesitada siempre de la gracia. Mateo nos presenta la exigencia de seguir a Jesús y a su evangelio, pues no admite mediocridades, y nos desafía a la fraternidad en medio de un mundo individualista y egoísta. ¡Señor, que descubramos que la conversión no es solo a Ti, sino también a nuestro prójimo!