El anuncio de Juan en su primera carta es una invitación a experimentar el amor de Dios en nuestras vidas, sabiendo que siempre el ama primero, y que ese su amor se manifestó en su Hijo, Jesús de Nazaret, impulsándonos a permanecer en él. El evangelio nos cuestiona y espera una respuesta comprometida con Jesús, la cual no podemos obviar, porque de ello depende nuestra vida, nuestra existencia y nuestra eternidad. ¡Señor y Mesías, danos tu luz para descubrirte y confesar que tú eres nuestra Vida, Camino y Verdad!