La entrega del Decálogo, por parte de Dios, implica una respuesta y el pueblo que se compromete a vivirlos en fidelidad, así Moisés sella esa voluntad con la aspersión de la sangre, elemento vital que consagra ese pacto. El evangelio nos invita a tener una mirada contemplativo de nuestra propia vida e historia, donde trigo y cizaña están presentes, haciendo desarrollar más los espacios de trigo para disminuir la cizaña, que será un trabajo de discernimiento y virtudes, para poder dar espacio en nosotros al reino de Dios. ¡Señor del Reino, construye en nosotros tu morada!