En esta ocasión, quien va a renovar la alianza en el libro de Josué, va a ser Dios mismo, pero lo hace en términos de proclamación y de llamado, para suscitar que Israel también lo haga, ahora establecido en la Tierra de la promesa. El evangelio de Mateo, como siempre, no nos presenta una opción que solo busca nuestro mínimo, la ley del menor esfuerzo, al contrario, siempre pide lo máximo de nosotros, sólo así seremos exitosos. ¡Maestro, renuévanos en tu amor y que seamos radicales para seguirte!