Hermanos y hermanas: Jesús ha venido para hacer una revolución en el corazón de los hombres. El cristianismo es el fuego, es el entusiasmo vital que Jesús trajo a la tierra para hacer un hombre nuevo, más humano, más solidario. Los cristianos seguimos a Jesús, seguimos su ejemplo, compartimos su misión yeso reclama que no nos dejemos abatir por el desaliento y demos todo de nuestra parte, para construir el Reino.