Hermanos y hermanas: Hoy, Vil Domingo del Tiempo Ordinario, Jesús nos lanza un gran desafío, uno de los más grandes... amar a los enemigos. Para ser realmente seguidores de Jesús, no basta con cumplir una serie de normas morales, el seguimiento de Jesús es vivo, es desafiante, exigente y cada vez pide más. No basta amar a los amigos, que ya amar de verdad conlleva dolor y sacrificio, nos pide amar hasta a los enemigos, para eso tenemos que empezar por el perdonar, el acercamiento y la renuncia a mi orgullo y egoísmo.