Hermanos y hermanas: Hoy, XXIV Domingo del Tiempo ordinario, las lecturas nos presentan el corazón de Dios, que es la misericordia, y a pesar de ello, el Pueblo escogido pagó su amor con infidelidad, pero Dios lo perdonó. Jesús, en el evangelio nos descubre, a través de la parábola del Hijo Pródigo, que Dios es un Padre de cuyo corazón, solo emana misericordia por nosotros, sus hijos.