Este pasaje comienza con: “Y
Elohim habló a Moisés y le dijo: “Yo soy Hashem, y me aparecí a Abraham, Isaac
y Jacob como El Shadai”. Rabí Aba habla de “Confía en Hashem para siempre…
porque Yad Hashem es una roca eterna”, y escuchamos muchas interpretaciones de
esta escritura. Una es que las personas tienen permiso para observar y
comprender hasta el nivel de Hashem, pero no más alto. Rabí Yehuda ofrece la
interpretación de que el mundo fue creado con justicia y es sostenido por el
nombre Hashem. A continuación, la discusión se traslada a Moisés, quien dijo:
“Adonai, ¿por qué trataste mal a esta nación? ¿Por qué me enviaste? Y desde el
momento en que vine al Faraón para hablar en tu nombre, las cosas se han vuelto
peores para este pueblo y no liberaste a tu pueblo”. Rabí Yehuda se pregunta
cómo alguien puede hablar con Dios de esta manera sin ser castigado, y Rabí
Itzjak responde que fue porque Moisés tenía autoridad sobre Maljut como alguien
sobre su casa, por lo que pudo hablar sin temor.
juicio y la misericordia se unen, y luego el motivo del nombre "El
Shadai". Se nos cuenta una parábola sobre un rey y su hija para aclarar
que Yud Hei Vav Hei habló a Abraham, Isaac y Jacob sólo a través de su
intermediario de menor rango, El Shadai - y El Shadai es Maljut. A
continuación, Rabí Yosi cambia el tema al versículo: "De Hashem es la
tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y los que en él habitan". Nos
dice que "la tierra" significa La Tierra Santa, y que recibe la primera
de las bendiciones y el agua de Hashem. Después, el resto del mundo recibe lo