El estudio de la Torá no serefiere a un enfoque cerebral y académico de miles de palabras en pergamino.Desde la perspectiva de los cabalistas, la Torá se entiende como el medio através del cual la energía del Creador se expresa en nuestra dimensión físicade existencia. El pergamino, la tinta negra como el carbón y las letrasprimigenias son componentes intrincados de un instrumento de comunicacióndivina con un propósito expreso: ayudar a los estudiantes dispuestos aerradicar sus defectos de carácter para alcanzar la semejanza con la naturalezadivina y, por ende, la cercanía a la Luz del Creador. En este sentido, Abraham,Isaac y Jacob simbolizan las fuerzas de las columnas derecha, izquierda ycentral; es decir, el deseo de compartir, el deseo de recibir y la libertad deelegir entre ambos y equilibrarlos.
Jacob también se correspondecon la Sfirá de Yesod, la puerta de entrada por donde toda la Luz de los reinoscelestiales accede a nuestro mundo. En esencia, el propósito de este pasaje esencender la Luz primordial de la Torá. Al meditar en sus palabras, la Luz queemana refina nuestras imperfecciones. La fuerza de los Patriarcas, y enespecial la Fuerza de la Columna Central de Jacob, fortalece nuestra capacidadde resistir y vencer nuestros impulsos reactivos y hedonistas. Finalmente, laLuz acumulada mediante nuestra interacción con el Zohar irradia universalmente,contribuyendo a despertar al mundo a las verdades internas de la Torá y a todolo que la Luz del Creador puede ofrecernos.
1. «Y estas son lasgeneraciones de Isaac...» (Génesis 25:19). El rabino Chiya inició la discusióncon el versículo: «¿Quién puede contar las proezas de Hashem? ¿Quién puedeproclamar toda su alabanza?» (Salmos 106:2). Venid y ved que cuando el Santo,bendito sea, quiso crear el mundo, lo hizo conforme a la Torá. Y cada acto queel Santo, bendito sea, empleó para crear el mundo se realizó conforme a laTorá. Este es el significado de: «Entonces yo estaba junto a él como un niño depecho, y cada día era su delicia» (Proverbios 8:30). No lo pronuncies como «unniño de pecho» (heb. amon), sino más bien como «un artesano» (heb. oman),porque era una herramienta para su oficio.