Las filósofas Amelia Valcárcel y Victoria Camps guardaron en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes cartas, libros y objetos relacionados con una vida entregada a la filosofía, sobre todo, con sus comienzos.
Amelia Valcárcel, catedrática de Filosofía Política y Moral de la UNED y autora de numerosos ensayos, dejó en la caja número 1.048 un sobre cerrado que contiene una carta y un objeto, de los que no quiso entrar en detalles: «Los detalles son siempre menos interesantes», afirmó.
La misiva «que tiene que ver con Hegel» –filósofo que la ha inspirado a lo largo de su vida y al que confiesa leer todos los días– es un ruego que espera que alguien conteste el día de la apertura de la caja de seguridad, el 4 de marzo de 2100. Y el objeto, un «aparatillo de escribir» que perteneció a su maestro y mentor, el ensayista Carlos Castilla del Pino, al que confesó tener «un cariño y una devoción extraordinarios y además escribió las mejores memorias del siglo XX».
Por su parte, Victoria Camps, catedrática emérita de Filosofía Moral y Política de la Universidad Autónoma de Barcelona y premio Nacional de Ensayo 2012 (con «El gobierno de las emociones»), depositó en la caja número 1.047 un ejemplar de «Los teólogos de la muerte de Dios» (1968), el primer libro que publicó y que supuso su primera incursión en la filosofía, en este caso en la filosofía de la religión, y en una corriente que entendía «que había que prescindir de la teología para acercarse a las personas y a la humanidad que sufre», explicó. Como broche de oro a su legado, que se abrirá el 4 de febrero de 2030, Camps también dejó una carta: la que le envío el reconocido filósofo y ensayista José Luis López Aranguren en respuesta al libro que la pensadora le había mandado: «Para mí fue como si me hubiera escrito Dios», comentó con admiración.
https://www.cervantes.es/sobre_instituto_cervantes/prensa/2020/noticias/legado_camps_valcarcel.htm
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