El 1 de junio de 1982, el Hércules TC-63 de la Fuerza Aérea Argentina, al comando del Capitán Ruben Héctor Martel, fue atacado por un avión británico y cayó en el mar.
En 2012, sentado frente a un mapa de las islas, empezó a marcar en el papel la ubicación en dónde murieron su papá y los otros 54 miembros de la Fuerza Aérea caídos en combate. Luego, extendió ese trabajo al resto de los caídos, de las otras fuerzas, durante la campaña de Malvinas.