El 2 de mayo de 1982 fue torpedeado y hundido el Crucero ARA General Belgrano. Para la búsqueda de sobrevivientes al hundimiento se dispuso la utilización de diversos medios. Desde Río Grande, la Escuadrilla Aeronaval de Exploración desplegó sus aeronaves Neptune.
En el segundo turno de vuelo, el 2P-111 al mando del Capitán de Corbeta Julio Pérez Roca, con mal tiempo, poca visibilidad, muy bajas temperaturas y un fuerte temporal que entorpecían la exploración aérea, sumado a que las balsas con los sobrevivientes habían derivado varios kilómetros, y que el Neptune corría el riesgo de quedar sin el combustible suficiente para su regreso al continente, avistó las primeras 15 balsas.