MAÑANAS CON EL ESPÍRITU SANTO
21 de octubre
SONIDO
¿Oyes el sonido? Tienes que creer a lo que escuchas en tu corazón, incluso cuando lo que veas es todo lo contrario. Oye abundancia cuando sólo veas carencia. Oye salud, cuando veas enfermedad. ¡Oye lluvia cuando todo lo que veas a tu alrededor sea sequía! Estoy seguro de que Acab pensó que el calor estaba afectando a Elías cuando no había una nube en el cielo.
¡Que se levanten los Elías!
¡Asume esa audacia de creer lo que he depositado en tu corazón! Te estoy diciendo ahora mismo: "¿Oyes el sonido?" Es el sonido de la abundancia, el sonido del aumento, el sonido de nuevos niveles. ¡Yo, el Creador de todo el universo, estoy llamando a tus semillas de grandeza! ¡No quiero que te quedes, donde estás! Elías siguió orando fervientemente con la cabeza entre las rodillas y se negó a desanimarse. Incluso, cuando los informes de que no había señales de lluvia seguían llegando, oró un poco más. En esa séptima vuelta, esa nube estaba en camino mientras se formaba en el cielo. Oró hasta que las nubes se abrieron paso con la bendición de la lluvia a un suelo seco y reseco.
Como Elías, acércate a tu propio Monte Carmelo clamando hasta que venga la lluvia de bendiciones.
Hijo, te digo ahora mismo que estás en la séptima vez. ¡Oirás el sonido! ¡Es por lo que has estado orando!
ESCRITURAS
1 REYES 18:41-45
41 Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye. 42 Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas. 43 Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces. 44 A la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar. Y él dijo: Ve, y di a Acab: Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te ataje. 45 Y aconteció, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento, y hubo una gran lluvia. Y subiendo Acab, vino a Jezreel.
LUCAS 12:54
Decía también a las multitudes: Cuando veis una nube que se levanta en el poniente, al instante decís: Viene un aguacero, y así sucede.
SANTIAGO 5:18
Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto.
ORACIÓN
Señor, hazme oír el sonido de Tu bondad en mi vida cuando lo que vea sea todo lo contrario. Que oiga abundancia cuando sólo vea carencia. Que oiga salud, cuando vea enfermedad. ¡Que oiga lluvia cuando todo lo que vea a mi alrededor sea sequía! Asumiré esa audacia de creer lo que has depositado en mi corazón. Oiré el sonido, ese sonido de la abundancia, el sonido del aumento, el sonido de nuevos niveles. Amén
CONFESIÓN PROFÉTICA
Como Elías, me acerco a mi propio Monte Carmelo clamando hasta que venga la lluvia de bendiciones.