Página 105 al 110 del libro de texto en español.
II. La alternativa a la proyección: La proyección no es mas que un mecanismo del ego para hacerte sentir diferente de tus hermanos y separado de ellos. La proyección y el ataque están inevitablemente relacionados, ya que la proyección es siempre un medio para justificar el ataque.
Hemos aprendido, no obstante, que hay una alternativa a la proyección. Todas las capacidades del ego se pueden emplear para un propósito mejor, ya que sus capacidades las dirige la mente, que dispone de una Voz mejor. El Espíritu Santo extiende y el ego proyecta. Del mismo modo en que los objetivos de ambos son opuestos, así también lo son sus resultados.
El Espíritu Santo comienza percibiendo tu perfección.
III. La renuncia al ataque: Tu mente, que es semejante a la de Dios, jamás puede ser profanada. El ego nunca fue parte de ella, ni lo será jamás, pero a través del ego puedes oír, enseñar y aprender lo que no es cierto.
La única seguridad radica en extender el Espíritu Santo porque a medida que ves Su mansedumbre en otros, tu propia mente se percibe a si misma como totalmente inofensiva. Una vez que puede aceptar esto completamente, no ve necesidad alguna de protegerse. La protección de Dios alborea entonces sobre ella, asegurándole que están perfectamente a salvo para siempre. Los que están perfectamente a salvo son completamente benévolos. Bendicen porque saben que están benditos. Desprovista de ansiedad, la mente es totalmente benévola, y puesto que extiende caridad, es también caritativa. La seguridad no es otra cosa que la completa renuncia al ataque. Ninguna transigencia al respecto es posible. Si enseñas ataque en cualquier forma que sea, lo habrás aprendido, y ello no podrá sino causarte dolor. Con todo, ese aprendizaje no es permanente, y puedes desaprenderlo dejándolo de enseñar.