Continuamos en el punto V. La función del obrador de milagros, y aprendemos los principios especiales de los obradores de milagros (nosotros mismos). Los principios se reducen a una forma de pensamiento que pueden contribuir a hacer mucho más fácil nuestra propia curación:
Estoy aquí únicamente para ser útil.
Estoy aquí en representación de Aquel que me envió.
No tengo que preocuparme por lo que debo decir ni por lo que debo hacer, pues Aquel que me envió me guiara.
Me ciento satisfecho de estar dondequiera que El dese, porque sé que El estará allí conmigo.
Sanare a medida que le permita enseñarme a sanar.El primer paso correctivo para deshacer el error es darse cuenta, antes que nada, de que todo conflicto es siempre una expresión de miedo. Dite a ti mismo de que alguna manera tienes que haber decidido no amar, ya que de otro modo el miedo no habría podido hacer presa de ti. A partir de ahí, todo el proceso correctivo se reduce a una serie de pasos pragmáticos dentro del proceso mas amplio de aceptar que la Expiación es el remedio. Estos pasos pueden esumirse de la siguiente forma:
Reconocer en primer lugar que lo que estas experimentando es miedo.
El miedo procede de una falta de amor.
El único remedio para la falta de amor es el amor perfecto.
El amor perfecto es la Expiación. El milagro es la expresión de la Expiación.