El mensaje de hoy fue escrito por mi amigo,
Rev. Roger Kunkel, q.e.p.d., fundador de Dial Hope (Digita Esperanza)
Un gran predicador Británico, de hace una generación,
contó la historia de una joven sirvienta que no tenía educación formal, pero
que era profundamente espiritual. Tenía un fuerte sentido de compasión, una
preocupación por los demás. Cuando el ministro de la iglesia la visitó un día y
le preguntó cómo pasaba sus días, ella dijo: “Mi trabajo es muy exigente y no
tengo mucho tiempo libre, así que no puedo servir a la iglesia tanto como
quisiera. Pero he llegado a un plan que me permitirá hacer lo que pueda,” “¿Qué
plan es ese?” pregunto el ministro. Ella respondió: “Bueno, siempre llevo el
periódico, todos los días, a la cama conmigo por la noche.” Estaba perplejo.
“Dime sobre eso. Yo no entiendo.” “Bueno,” ella dijo, “leo las páginas con los
avisos de nacimientos, y oro por los bebés que han nacido; luego leo los
matrimonios y oro para que sean felices y fieles; y luego leo los obituarios, y
oro para que el consuelo de Dios pueda llegar a esos hogares afligidos.”
Dicha joven no estaba lejos del Reino. ¿Por qué?
Porque ella había descubierto el espíritu de la compasión amorosa. Compasión
amorosa – Jesús lo llamó el signo más significativo del discipulado. En el
Evangelio de Juan, él lo dijo de esta forma: “Este mandamiento nuevo les doy:
que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes
deben de amarse los unos a los otros. De este modo todos sabrán que son mis
discípulos…” (Juan 13:34-35) Tan hábil como una aguja magnética que apunta
hacia el norte, de igual forma el corazón de Jesús inmediatamente se centra en
la persona más necesitada en la multitud.
El poeta lo expresó de la siguiente forma:
El amor en tu corazón no se pone allí para quedarse;
El amor es amor hasta que lo regales.
Oremos: Dios de amor, tú que tienes el mundo entero en
tus manos, proclamamos ser una nación bajo tu guía, y que tú eres Aquel en
quien confiamos. Estamos conscientes que nos has llamado a que te amemos y a
que nos amemos los unos a los otros, y oramos para que nos recuerdes de nuevo
dicho amor, para que pueda ser amor tiene que ser expresado en acciones.
Concédenos corazones de compasión amorosa. En el nombre de Jesús. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este
mensaje con familiares y amigos!