Cuando comenzamos una relación íntima con el Padre lo primero que encontramos es identidad. Dios creo a la humanidad a su imagen y semejanza tal como es Él. Entre más conocemos a Dios más nos conocemos a nosotros mismos, como consecuencia nuestro corazón llegará a ser un reflejo del corazón de Dios.
Cuando comenzamos una relación íntima con el Padre lo primero que encontramos es identidad. Dios creo a la humanidad a su imagen y semejanza tal como es Él. Entre más conocemos a Dios más nos conocemos a nosotros mismos, como consecuencia nuestro corazón llegará a ser un reflejo del corazón de Dios.