CONFIANZA
”…Señor, si eres tú mándame ir hacia ti andando sobre el agua.
Él le dijo: Ven. Pedro bajó de la barca y se echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo,
empezó a hundirse y gritó: Señor, sálvame. Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: ¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?
“ Mateo 14, 22-36
En ocasiones se nos presentan circunstancias personales
en las que no sabemos a ciencia cierta
descubrir la voluntad de Dios en nuestra vida.
Cristo nos dijo que, si queríamos seguirlo,
deberíamos tomar nuestra cruz e ir detrás de Él.
Nunca nos habló de triunfos rápidos y fáciles.
Más bien, nos alertó ante el desaliento de la prueba,
pero nos aseguró, al mismo tiempo, la fuerza para vencerla y nos dice:
“En el mundo encontrarán tribulación, pero confíen:
Yo he vencido al mundo” (Jn 16,33).
Al ver a Jesús andar sobre las aguas por su propio poder
debe llenarse nuestra alma de confianza y seguridad:
a pesar de todas las dificultades del mar,
de todos los vientos y tempestades, si vamos con Cristo,
todo lo podemos. En su nombre, también nosotros
podemos caminar sobre las aguas.
Lo importante es tener fe en Él,
confiar en la fuerza de su palabra y no aceptar dudas.
Hemos de mirarlo a Él sin ponernos a considerar
el viento y el mar.
Sólo cuando bajamos los ojos de su Persona
y nos miramos a nosotros mismos,
empezamos a hundirnos, como Pedro.
¡Señor, aumenta mi fe y mi confianza en ti!
Nunca permitas que me mire a mí mismo.
Enséñame siempre a caminar en la vida
con mi mirada puesta en ti, pues contigo todo lo puedo,
a pesar de todas las tempestades y dificultades.
Clemente González