Siempre me ha maravillado que Jesús
cuando enseñó a rezar a sus discípulos,
les invitara a pedirle a Dios sólo “el pan para hoy”,
No que les resuelva para siempre sus problemas.
No que llene sus graneros.
Sólo el pan para hoy, estrictamente para hoy.
Dios quiere que nos acostumbremos a vivir en sus manos,
dejados a su providencia, abandonados de tal modo que
no soñemos en almacenar seguridad, virtud, perfección,
sino que le pidamos sólo la ración para hoy,
seguros de que mañana nos dará la de mañana.
Como basta un poco de luz para dar ese paso
que hoy tenemos que dar...
Autor: José Luis Martín Descalzo