¿Pertenezco yo a un mundo sin corazón?
¿Pertenezco yo a ese mundo que no sabe
encontrarse consigo mismo?
Dios llama al corazón para que yo vuelva,
para que yo aprenda a descubrir la importancia,
la trascendencia que tiene en mi existencia esa dimensión interior.
Ensanchar el corazón para que Dios entre en él
con toda tranquilidad, no significa otra cosa sino
aprender a romper todos los muros
que en nosotros no dejan entrar a Dios.
Dios llama al corazón del hombre, a su parte más profunda,
a ese yo, único e irrepetible:
“Vuelvan a mí de todo corazón”. Jl. 2,12
Autor: P. Cipriano Sánchez
Fuente: Catholic.net