«La evolución no responde a todas las preguntas del ser humano, en particular, sobre el sentido de la vida.
El grande problema es que si Dios no existe
y no es el Creador de mi vida, en realidad la vida se convierte
en un simple pedazo de la evolución, nada más,
no tiene sentido por sí misma.
En Alemania y en los Estados Unidos se da un debate bastante duro entre el así llamado creacionismo y el evolucionismo,
presentados como si fueran alternativas que se excluyen:
quien cree en el Creador no podría pensar en la evolución y,
por el contrario, quien afirma la evolución debería excluir a Dios...
Autor: Benedicto XVI Ciudad del Vaticano, Zenit.org