Señor, quiero hablar contigo.
Creo firmemente que Tú te encuentras en mi corazón
y sé que me invitas a este rato de intimidad.
Aumenta mi fe, Señor, pues quiero verte.
Aumenta mi confianza en Ti,
para caminar por la vida con la certeza
que sólo Tú me bastas, que eres la esencia de la vida,
que todo lo demás es pasajero.
Enciende en mi pecho tu amor,
para que me entusiasmes, me llenes, me transformes.
Desde mi debilidad, yo te adoro rendidamente, Dios mío.
María, tú que estuviste firme y fiel al pie de la cruz, acompáñame y guíame para hacer con provecho esta meditación.
Autor: Cefid