Toda la naturaleza es un anhelo de servir.
Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco,
donde haya un árbol que plantar, plántalo tú;
donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú;
sé el que apartó la piedra del camino,
el odio entre los corazones y las dificultades del problema.
Hay alegría de ser sano y de ser justo;
pero hay sobre todo, la hermosa alegría de servir
Que triste sería el mundo si todo en él estuviera hecho,
si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que emprender...
Autor: Gabriela Mistral