Con el dinero podemos adquirir cosas, servicios
y solucionar necesidades básicas.
Pero el dinero no proporciona la paz del alma,
ni la fuerza de la amistad, ni el calor del amor,
ni las pequeñas delicias de una vida familiar,
ni el saber saborear lo bonito de cada día,
ni el encuentro con Dios.
No proporciona inteligencia ni conocimientos.
No proporciona ni honra, ni paz;
no hace al hombre virtuoso, ni buen padre de familia,
ni buen gobernante, ni buen cristiano...
Autor: Juan Luis Lorda