Todos tenemos un lado oscuro, el cual es necesario conocer, aceptar y amar por lo mucho que puede aportarnos en la superación personal. La sombra no integrada en la conciencia es la causante de multitud de proyecciones.
Solemos acusar a los demás de defectos, que consciente o inconscientemente son propios y no queremos reconocer. Percibir la sombra implica mirarnos en ese espejo que nos muestra aspectos de nuestro inconsciente personal. Aceptarlos es aceptar “ese lado oscuro” que habita cada uno de nosotros.
Cuando tomas conciencia de cómo te proyectas en los demás, cada relación se convierte en una oportunidad única de conocerte mejor. Al reconocer esta parte de ti mismo que has rechazado, te abres a la posibilidad de integrarla y descubres los tesoros que ahí habías almacenado.
“Uno no se ilumina imaginando figuras de luz, sino haciendo consciente la oscuridad”, Carl Jung.