La realidad es un acto selectivo de atención e interpretación; y eso sucede en la forma de dialogo interior.
Nuestra calidad de vida depende directamente de nuestro diálogo interior, y este se genera a partir de nuestros pensamientos, los cuales determinan nuestras emociones, que luego son el motor de nuestra visión y acciones.
La práctica de la meditación nos facilita tomar conciencia de este dialogo interior, con ello podemos mejorarlo y dirigirlo de forma constructiva, optimista y creativa.