Las relaciones pueden generar presión sobre el individuo, y la meditación puede aliviarla. Al meditar, el ser se conecta con la fuente del poder interior y logra aumentar su capacidad de tolerancia, aprendiendo a aceptar mejor a los demás. A la vez, la meditación te hace ver lo mejor de los demás, lo que facilita generar acuerdos que beneficien a todas las partes.