Hay adversidades en la vida sobre las que no podemos parar de pensar, preocuparnos o emocionarnos negativamente. No estamos hablando sobre traumas pesados, sino aspectos del día-a-día o de las relaciones con otros que nos perturban. En esta meditación, ejercitamos el poder de "soltar", dejando que la situación se quede en el pasado, mientras avanzamos hacia el futuro.