Tienes que ser tú. Para dentro y para fuera. Un tatuaje no te define, pero si consideras que es un símbolo y que es parte de ti, bienvenido sea, no importa en qué lugar de tu cuerpo esté. Nadie puede juzgarte por hacértelo, sólo tú sabes lo que llevas dentro y los tatuajes son tan locos que son de por vida, como tu esencia. Y ya nadie puede decirte que no te lo hagas, tienen que aceptarte como eres para siempre, como debería ser desde pequeños. Encima, eres mucho más de lo que puedan ver en tu exterior. Sácanos tu esencia.