“Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5:9).
Violencia, matanzas, guerras y enemistades han estado presentes en la humanidad desde la entrada del pecado. El hijo primogénito de Adán, Caín, asesinó a su hermano Abel y desde entonces el odio fratricida ha estado presente hasta hoy. Hay peleas y disputas en todos los niveles de organización humana: en las familias, en las instituciones, en los países y entre naciones...