Una boda siempre es un evento de gran regocijo, y en tiempos de Jesús los judíos la celebraban durante siete días. Entre las formas de expresar su alegría estaban los cánticos y danzas, pero también el vino, que se servía en abundancia, era un símbolo de gozo. Además, el compartir con los familiares y la comunidad eran de gran importancia.
En el Evangelio según Juan, en el Nuevo Testamento...