“Dichosos los humildes, porque recibirán la tierra como herencia” (Mateo 5:5).
La cultura de la humanidad caída, que la Biblia en varios pasajes llama "el mundo", desprecia la humildad. El mundo mira a las personas humildes con desdén porque las considera débiles. Por el contrario, admira y recompensa a los fuertes, a los que se imponen, a los arrogantes, a los que avanzan por la vida sin consideración de los demás...